El coronavirus ha afectado negativamente al acompañamiento de personas en situación de soledad y con enfermedades avanzadas

El programa de Voluntariado ‘Soledad y final de Vida, Compartiendo Contigo’ del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi atiende en diversas localidades y centros residenciales de Bizkaia a personas en situación de soledad y con enfermedades avanzadas. En junio, los acompañamientos habían descendido hasta el 38,5 % con respecto a los que se realizaban en enero y febrero.

El área de Voluntariado del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, en Bizkaia, acaba de dar a conocer los datos relativos a los primeros diez meses de 2020, relativos al programa de voluntariado ‘Soledad y Final de Vida, Compartiendo Contigo’, que lleva a cabo varias localidades y centros residenciales de Bizkaia desde 2018 y que cuenta con apoyo de la Obra Social “la Caixa”. El objetivo general de este programa es aliviar la experiencia de sufrimiento provocada por la soledad en personas que se encuentran en situación de enfermedad avanzada, mediante el acompañamiento.

Tal y como pone de manifiesto Miren Viña, responsable de Voluntariado del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, “el desarrollo normal del programa durante los meses de enero y febrero contaba con unos 600 acompañamientos mensuales, mayoritariamente presenciales, a 170 personas identificadas con dichas necesidades en las localidades y centros participantes”.

“En marzo”, según detalla Miren Viña “como consecuencia de la declaración del estado de alarma, se suspendieron las visitas a los vecinos y centros residenciales. Tras un tiempo de transición, el acompañamiento evolucionó de 600 acompañamientos de tipo presencial en febrero a 231 en junio —84 % de tipo telefónico o videollamada y 16 % presencial—, aumentando progresivamente hasta octubre, con 478 acompañamientos, distribuyéndose al 50 % entre presencial y telefónico. De este modo, se muestra que en junio los acompañamientos habían descendido hasta el 38,5 %, y que en octubre ya se habían recuperado hasta casi el 80 % del total con respecto a los datos de principios de año”.

La acción del voluntariado también ha sido afectada, “pasando de más de 140 voluntarios en activo de todos los centros en enero y febrero, a unos 100 en octubre”, declara la responsable de Voluntariado del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi.

Las localidades que participan actualmente en el programa ‘Soledad y Final de Vida, Compartiendo Contigo’ son Bermeo, Bilbao, Portugalete, Sestao, Barakaldo y Getxo, todas ellas en Bizkaia. Asimismo, los centros que están incluidos en el programa son la residencia Aspaldiko de Portugalete, las residencias Conde de Aresti y Fundadora Siervas de Jesús de Bilbao, la Fundación Miranda de Barakaldo, la residencia municipal Juan de Ellacuría de Sestao y la residencia municipal Sagrado Corazón de Getxo.

La experta lamenta “las dificultades que la pandemia de COVID-19 ha traído a la labor de acompañamiento a las personas en situación de soledad y con enfermedades avanzadas, algo que indudablemente, ha influido e influye de manera negativa en su día a día”.

Según explica, “la soledad es una situación en aumento. La soledad involuntaria tiene su repercusión tanto en el ámbito físico, como en el psíquico, con manifestaciones como el insomnio, la ansiedad y la depresión”.

El 27,9 % de los hogares del País Vasco están formados por una sola persona, según la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística, correspondiente a 2019. En el resto del Estado, 4.793.700 —el 25,7 % de los hogares— son unipersonales; de ellos, 2.009.100 —casi el 42 %— corresponden a personas mayores de 65 años, de las que el 72,30 % son mujeres.

El programa de voluntariado ‘Soledad y Final de Vida, Compartiendo Contigo, que cuenta con apoyo de la Obra Social La Caixa, tiene cuatro propósitos. En primer lugar, acompañar a personas en situación de final de vida que estén en riesgo o situación de soledad, independientemente de que sea en su domicilio o en un centro residencial. En segundo lugar, detectar situaciones de soledad y final de vida en centros residenciales y/o domicilios. Otro objetivo consiste en crear una red de voluntariado en colaboración con centros residenciales y/o domicilios para satisfacer la necesidad de acompañamiento en dichas situaciones. Y el último de los objetivos se refiere a la formación de personas que integren la red de voluntariado en aspectos de acompañamiento en situación de enfermedades avanzadas o de final de vida.