Hno. José Luis Díez García. In memoriam

Hno. José Luis Díez García. In memoriam

El Hno. José Luis Díez García nació en Nava del Rey (Valladolid) el 12 de septiembre de 1939, aunque a los dos meses ya le trajeron a San Salvador del Valle, hoy Valle de Trápaga-Trapagaran, donde creció y se desarrolló junto con sus padres (Laureano y Luisa) y sus ocho hermanos: Josefi (Portugalete), María Luisa (Lejoa) Teresa (Astrabudúa, Erandio), Margari (Aranguren), Angelines (Valladolid), Fermina y los dos hermanos fallecidos, Luis Alberto y Cristeta.

Ingresó en el Postulantado el 11 de noviembre de 1956 y el 25 d abril de 1957 pasó al Noviciado. Hizo la profesión simple el 26 de abril de 1958, pasando el escolasticado en las Comunidades de Santa Águeda de Mondragón (Arrasate) y Gijón. Realizó la profesión solemne el 29 de marzo de 1964.

El Hno. José Luis pasó casi la mitad de su vida hospitalaria en la Casa de Santa Águeda, 31 años, en tres etapas. También estuvo destinado en las casas de Palencia y León, en el Hogar del Transeúnte, siendo su último destino esta casa de Santurce debido a su enfermedad.

El Hno. José Luis ha practicado la hospitalidad como enfermero, muchos años en el turno de noche, con las personas más necesitadas y marginadas, personas con enfermedad mental en Santa Águeda y Palencia y con los excluidos sociales y personas sin hogar en León.

Destacó por su vida sencilla, austera y ordenada, por su sentido del deber, por el cultivo de la fraternidad en los momentos de sufrimiento y en los de alegría. Resaltaba su facilidad para entablar conversación con los Hermanos y Colaboradores, en las cuales frecuentemente mencionaba a su familia. Le gustaba participar en las actividades que se organizaban desde el Hospital, convivencias, conferencias y celebraciones litúrgicas, y le agradaba conocer nuevos lugares y nuevas personas, dentro de sus posibilidades. Las labores de mantenimiento y que todo funcionase correctamente eran su pequeña obsesión. Otra afición fue la música: se emocionaba cuando cantaba el himno a la Virgen de Begoña y el ‘Gure Aita’. Participaba en el coro de la parroquia y en el coro de amigos de San Juan de Dios; le gustaba marcar el ritmo en los ensayos de Navidad y santa Águeda.

Ha llevado su enfermedad con paz, serenidad, sin queja alguna y abierto a la voluntad de Dios, fiel a lo que los médicos le aconsejasen. En las últimas consultas se ha podido comprobar también el aprecio que le tenían: le llamaban “El Superviviente”, de forma cariñosa, por el tiempo de evolución de la enfermedad. Ya hospitalizado, recibió un cuidado profesional, cercano y humanizante de los profesionales y siempre les mostraba su agradecimiento por cualquier servicio que le hacían

Al atardecer del 24 de mayo terminó una forma de vida, comenzando la vida en plenitud.

Comunidad de Hermanos de San Juan de Dios del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi.