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El director del Instituto para Cuidar Mejor colabora en la reedición de ‘Velad conmigo’, de Cicely Saunders

La Fundación Pía Aguirreche, con quien tiene un convenio de colaboración el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, acaba de publicar la reedición en español del libro Velad conmigo, de Cicely Saunders. Es el segundo volumen de la colección ‘Cultura Paliativa’ y engloba las conferencias y memorias de la famosa enfermera estadounidense, recopiladas por el profesor David Clark. Se trata de una obra que es considerada como uno de los fundamentos de los cuidados paliativos.

En la reedición han colaborado los doctores Enric Benito, Carlos Centeno y Jacinto Bátiz, director del Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santutzi.

Ellos serán los protagonistas, precisamente, de una mesa redonda sobre esta obra que se celebrará el próximo 21 de septiembre en Bilbao.

Cicely Saunders estaba convencida de que toda vida es preciosa incluso mientras se apaga. Como consecuencia, se dedicó en cuerpo y alma a mejorar la vida de los que no tenían esperanza de vida. Su actitud ante el sufrimiento y la muerte estaba determinada por su visión trascendental del hombre. En sus discursos Cicely explica esta concepción del hombre y su transposición al movimiento hospice que ha llegado hasta nuestros días.

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Se puede descargar el libro en formato PDF y ePub rellenando el siguiente formulario. El libro se enviará al correo electrónico que se indique en el mismo.

La residencia foral Ajuria y el Hospital recibirán el jueves el reconocimiento BeBai 2023 a las buenas prácticas en los servicios sociales de Álava

Tal y como informa la Diputación Foral de Álava, seis proyectos recibirán este jueves, día 29, el reconocimiento BeBai 2023 a las buenas prácticas en los servicios sociales de Álava, impulsado por la Diputación Foral de Álava. Los proyectos están desarrollados por la Comisión Antisida, Indesa, el Centro Ocupacional Helios, el Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, la residencia Ajuria y el Hospital San Juan de Dios, y Afaraba, y en colectivos diversos, como personas con discapacidad intelectual, mujeres víctimas de violencia machista, personas mayores con demencia y mujeres que ejercen la prostitución.

El Departamento de Políticas Sociales de la Diputación Foral de Álava reconocerá de esta manera el buen hacer de estas entidades, con el ánimo de motivar a quienes trabajan en el sector a emprender iniciativas novedosas que puedan ser conocidas y reconocidas a nivel general, así como fomentar una cultura de mejora de la calidad de la atención en todas las entidades sociales.

Se entiende por buenas prácticas en servicios sociales al conjunto de proyectos, actuaciones y experiencias realizadas el año pasado en el Territorio Histórico de Álava, y que hayan promovido el fomento de la calidad de vida de las personas usuarias, familias, y profesionales en los diferentes recursos, servicios y programas, desde una óptica de apoyo a las personas con una mayor vulnerabilidad y fragilidad, y teniendo como denominador común el afecto y las emociones.

El acto de la entrega de los reconocimientos tendrá lugar este jueves, 29 de junio, en el Auditorio Francisco de Vitoria del Palacio Europa, en Vitoria-Gasteiz, y contará con la participación de diferentes colectivos presentes en las iniciativas reconocidas. Previamente, el doctor en Sociología y profesor en la UPV-EHU Imanol Zubero ofrecerá una charla titulada ‘Orientaciones para la intervención social en una sociedad en continuo cambio’. Las personas profesionales del ámbito de los servicios sociales interesadas en asistir al acto pueden inscribirse hasta el día 28 aquí.

El proyecto que están llevando a cabo la residencia foral Ajuria y el Equipo de Atención Psicosocial (EAPS – Programa de Atención a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Fundación «la Caixa») del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, se denomina Laztandu: Apoyo a personas con demencia muy avanzada y necesidades paliativas, y busca la interacción con personas en estados avanzados de demencia. En la ceremonia estarán presentes los responsables de la residencia Ajuria, junto a Nereida Corral, psicóloga y miembro del Equipo de Atención Psicosocial (EAPS) del Hospital San Juan de Dios, y el Dr. Julio Gómez, coordinador de la Unidad de Cuidados Paliativos.

Más información, aquí.

Hemos de cuidarnos para cuidar a los demás

Cuando alguien cuida a una persona dependiente puede ver afectada su propia salud. Muy a menudo se puede transformar en una persona muy estresada por el cuidado que está proporcionando. En su mayoría, quienes cuidan son mujeres que deben combinar el trabajo con el cuidado a estas personas y renunciar con frecuencia a sus vacaciones y a sus relaciones sociales. Además, si el papel de cuidador comienza al final de la madurez o al principio de la senectud, que es cuando su propia salud y sus energías empiezan a menguar, supondrá un factor favorecedor del síndrome del agotamiento del cuidador.

El cuidado de las personas dependientes supone una gran carga física y emocional para el cuidador, que está sometido a un desgaste afectivo prolongado en relación con la evolución de la enfermedad de la persona dependiente. Esta situación puede estar influida por el desconocimiento de la enfermedad, la aceptación del deterioro y de la posible muerte. El cansancio, el insomnio, la irritabilidad, el estado de ánimo deprimido, la frustración por el sentimiento de impotencia y de fracaso, y el aislamiento social, suelen ser los efectos más destacados.

Es importante fijarnos en los primeros síntomas que nos pueden alertar de que el cuidador comienza a tener un desgaste en el plano físico, así como en el plano psicológico. Cuando el cuidador comienza a quejarse de cansancio continuado, de insomnio, o presenta signos irritabilidad ante cualquier circunstancia por banal que sea o detectamos que comienza a consumir psicofármacos de maneta constante…  Si su estado de ánimo es deprimido, presenta una disminución de sus actividades de ocio y de sus relaciones sociales, si manifiesta sentimientos de culpa, tiene dificultad para concentrarse o presenta cambios frecuentes de humor, debemos sospechar que estamos ante el síndrome del cuidador.

Si no atendemos a estos síntomas de alarma, la consecuencia puede ser muy complicada para el propio cuidador, así como para la propia persona dependiente que está siendo cuidada. El cuidado que ofrecería a la persona dependiente sería un cuidado posiblemente deficiente. El cuidador se preocupa fundamentalmente de la persona a la que cuida y no se preocupa por él mismo, por lo que él no va a tomar la iniciativa de pedir ayuda. Es por eso por lo que hemos de estar muy pendientes de los cuidadores, de su salud física y emocional. Esta será una responsabilidad de los profesionales y de los familiares. El cuidador ha de ser atendido con el mayor esmero posible, de igual manera que el propio enfermo.

¿Cómo se puede ayudar desde el entorno más cercano del cuidador, desde la propia familia? No dejando solo al cuidador principal, a veces único, sino más bien ofreciendo un apoyo especial y continuo. Colaborar con él en el cuidado, tratando de distribuir el trabajo de los cuidados más equitativamente entre los distintos miembros de la familia es la mejor ayuda que le podemos ofrecer. En el caso de que detecten síntomas de cansancio que le afectan a su salud tanto física como psíquica, aconsejando acudir al profesional y, si es posible, acompañándole.

Si, usted, lector de esta entrada en el Blog para Cuidar Mejor, tiene a su cargo una persona dependiente, no dude en consultar con su médico si se siente cansado de forma continua, más irritable, no duerme bien, etc. Pida ayuda si no puede con todo. Dedique más tiempo para cuidarse. No se aísle de sus amistades. Cuide su alimentación. Procure descansar las horas necesarias. Acostúmbrese a delegar tareas de cuidados. Tenga en cuenta que sus necesidades personales también son importantes; si las resuelve, podrá cuidar mejor.

También la sociedad debe asumir su propio compromiso con los cuidadores, como podría ser reconociendo el trabajo que realizan como una actividad humana básica y, como tal, recompensada; e, igualmente, si este trabajo del cuidador pudiera llegar a convertirse en una amenaza a la independencia económica del propio cuidador, proporcionando al cuidador una subvención económica, desgravaciones fiscales, subsidios y baja laboral mientras dure la enfermedad.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

La UPV/EHU abre una nueva convocatoria para formar durante dos años a expertos de todo el país con su máster en Cuidados Paliativos

Más de cien profesionales del sector sociosanitario de titulaciones como Medicina, Enfermería, Farmacia, Psicología, Trabajo Social, Fisioterapia y otras, han obtenido ya una formación de posgrado orientado a la atención a las personas en situación de final de vida, pacientes crónicos y a sus familiares, gracias al Máster Propio Universitario en Atención Integral en Cuidados Paliativos, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), cuya V edición acaba de convocarse.

Así, las personas interesadas en apuntarse al máster, que cuenta con 60 créditos y se cursa durante el bienio 2023-2025, pueden contactar con la directora Académica del Máster, la profesora Miren Agurtzane Ortiz, en el teléfono: 94 601 27 98, en la dirección de correo electrónico mirenagurtzane.ortiz@ehu.eus. O, directamente, a través de Internet en el siguiente enlace. Se puede consultar la oferta formativa completa de este máster propio en este hipervínculo. También se puede descargar el folleto del máster aquí.

La formación cuenta con dos estructuras modulares: por un lado, una especialización universitaria en Atención Psicosocial en Cuidados Paliativos de 32,5 créditos; y por otro, una especialización universitaria en Atención Sanitaria en Cuidados Paliativos, de 32 créditos, además del Máster de Formación Permanente en Atención Integral en Cuidados Paliativos de 60 créditos.

En esta formación de posgrado colabora desde su fundación el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, como unidad docente asociada. También se cuenta con el apoyo de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL), la Sociedad de Cuidados Paliativos de Euskadi (Arinduz) la Organización Médica Colegial (OMC), el Colegio de Médicos de Bizkaia (CMB), la Fundación Pía Aguirreche, la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (ACMB), la Academia de Ciencias de Enfermería de Bizkaia (ACEB), el Colegio de Enfermería de Bizkaia (CEB) e IMQ Igurco.

Las clases teórico-prácticas se llevan a cabo en la Facultad de Medicina y Enfermería de la UPV/EHU, en el campus de Bizkaia, mientras que las prácticas hospitalarias y también parte de la teoría se realizan en el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi. Las prácticas residenciales se desempeñan en centros del grupo sociosanitario IMQ Igurco.

El Máster Propio Universitario en Atención Integral en Cuidados Paliativos de la UPV/EHU es impartido por profesionales de Euskadi con reconocida experiencia clínica y docente. La formación teórica se complementa con una rotación en prácticas tutorizadas en servicios de cuidados paliativos y sociosanitarios prestigiosos del País Vasco. El máster, además, plantea como ejes de acción la investigación, la formación continuada y la difusión de los cuidados paliativos de calidad.

El perfil de ingreso a esta formación universitaria se orienta a profesionales de Ciencias de la Salud (Medicina, Enfermería, Farmacia, Psicología, Trabajo Social, Fisioterapia) y otras titulaciones relacionadas, con motivación en el campo de las enfermedades avanzadas y los cuidados paliativos.

Según declara la Profa. Agurtzane Ortiz, «esta formación en cuidados paliativos ayuda a garantizar los derechos y dignidad de las personas con enfermedades avanzadas. Sin duda, contar con esta formación favorece la especialización y profesionalización en este campo, que, de acuerdo con la previsión demográfica, es un sector al alza».

Por su parte, el Dr. Jacinto Bátiz, director del Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, así como docente y miembro de la Comisión Académica del máster, pone de manifiesto que cuando alguien padece una enfermedad incurable avanzada, en situación clínica terminal, «necesita de los profesionales que le proporcionen un acercamiento humano y competente para ayudarle en sus necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales. El objetivo de este máster es dotar al alumnado con los conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para desarrollar una intervención clínica y psicosocial efectiva, a la vez que investigadora y de gestión, facultándole para una atención integral a los enfermos y enfermas y su entorno en situaciones de terminalidad y cronicidad».

El médico paliativista recuerda que con esta formación «se ayuda al cumplimiento de uno de los puntos claves del Plan Estratégico de Cuidados Paliativos de Euskadi, en el que se indica la necesidad de mejorar la formación y capacitación de profesionales en este campo de la asistencia social y sanitaria».

Formarse para cuidar mejor

La formación en ciencias de la salud debiera estar más centrada en la dimensión humana del paciente y en sus necesidades como persona. Las necesidades de los seres humanos en relación con su salud van más allá del simple modelo de curación de la enfermedad, donde el médico hace el diagnóstico y prescribe el tratamiento.

El progresivo incremento de las enfermedades crónicas constituye actualmente un paradigma que ya no se puede considerar como cuestión marginal en la enseñanza en la Universidad. No es lo mismo aprender a tratar a un enfermo agudo que a uno crónico, del mismo modo que hay diferentes prioridades asistenciales entre el paciente que se encuentra en cuidados intensivos y el que está en situación de enfermedad terminal.

La demanda social de la medicina paliativa es un buen ejemplo para entender la urgencia de reformas curriculares más adaptadas a las necesidades de la sociedad.

Por otro lado, la sociedad espera de los sanitarios un sincero y efectivo respeto hacia los derechos y valores del paciente, lo cual requiere desarrollar actitudes y habilidades de comunicación en la relación clínica para sintonizar, informar adecuadamente y obtener su consentimiento, promoviendo su participación en la toma de decisiones. Es necesario el entrenamiento profesional para relacionarse con la familia que, como microcosmos comunitario, juega un papel decisivo en la promoción de la salud de sus miembros y en el proceso de cuidado del enfermo; esto resulta especialmente importante en la atención domiciliaria.

Teniendo en cuenta que prácticamente todos los profesionales de la salud están en contacto con enfermos en situación avanzada y terminal, resulta llamativo la escasa atención dedicada por las estructuras docentes a la formación en este campo.

El distanciamiento de la universidad refleja posiblemente la negación social de la muerte, estableciendo numerosas resistencias individuales e institucionales frente a la medicina paliativa. La formación profesional inadecuada en esta disciplina de la medicina representa, junto con la sensación de fracaso, la dificultad para reconocer y aceptar la fase terminal, y la escasez de programas integrales.

La formación académica que hemos recibido los profesionales de la salud se ha centrado en la curación como objetivo, lo que ha provocado que en muchos casos careciésemos de herramientas clínicas y personales para enfrentarnos ante situaciones en las que no es posible curar a la persona enferma.

Como consecuencia de esta falta de formación en cuidados paliativos, también llamada medicina paliativa, la persona que se encuentra al final de la vida y su familia sufren la falta de atención integral en la etapa final de la enfermedad.

Tradición paliativa

La Orden Hospitalaria San Juan de Dios no ha tenido ni tiene capacidad para intervenir en la gestión sobre la formación en esta disciplina a nivel de grado, pero sí ha intentado poner su granito de arena en la formación postgrado. Ejemplo de ello son los tres másteres en los que está implicada de manera directa en la actualidad.

Fue el Hospital San Juan de Dios de Sevilla el primero en implicarse a nivel universitario en la formación de Cuidados Paliativos. Se comenzó a impartir el Máster propio en Cuidados Paliativos con la Universidad Pontificia Comillas en 2001 y, desde entonces, se han impartido cuatro ediciones. Desde 2010 se está impartiendo el Máster propio en Cuidados Paliativos con la Universidad de Sevilla, con seis ediciones presenciales y dos online. Este máster ha formado en cuidados paliativos a 311 profesionales de Medicina y Enfermería.

La Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia “San Juan de Dios” de la Universidad Pontificia de Comillas, en Ciempozuelos (Madrid), tiene una experiencia docente de más de 50 años en la formación de profesionales altamente cualificados en ciencias de la salud. En el curso académico 2010-2011 puso en marcha el Máster Universitario en Cuidados Paliativos. Actualmente se está cursando la XIII edición. Se han formado un total de 201 profesionales de Enfermería, Medicina, Psicología y Fisioterapia en estas trece ediciones.

El Hospital San Juan de Santurtzi ha trabajado en los últimos años en programas de formación para profesionales de las distintas disciplinas asistenciales. Con el fin de elevar esta formación a nivel universitario, firmó un convenio de colaboración con la Universidad del País Vasco y creó una alianza formativa entre nuestro Hospital y la Universidad para impartir cursos de posgrado. Durante el curso 2011-2012 se impartió el Curso de Postgrado Especialista Universitario en Atención integral en cuidados paliativos; durante los cursos 2012-2013 y 2013-2014 se impartió la primera edición del Máster Propio en Atención Integral en Cuidados Paliativos; el curso 2014-2015 comenzó la segunda edición de este máster, que se completó durante los cursos 2015-2016. La tercera edición se impartió durante los cursos 2016-2018. Y la cuarta edición se llevó a cabo durante los cursos 2018-2020. La quinta edición se impartirá durante los cursos 2023-2025. Durante las cuatro primeras ediciones se han formado un total de 100 profesionales de distintas disciplinas: Medicina, Enfermería, Trabajo Social, y Psicología.

La finalidad de estos másteres es conseguir que sus alumnos adquieran los conocimientos y habilidades específicos que le permitan ofrecer a los pacientes en situación de enfermedad terminal y a su familias, una atención integral, continuada e individualizada. Una atención que comprenda no sólo los aspectos físicos, sino también los emocionales, sociales y espirituales y que promocionen la autonomía del enfermo, respetando su dignidad. No sólo se pretende la especialización profesional, sino también fomentar la iniciación en tareas investigadoras. Haber contribuido a la formación universitaria en cuidados paliativos de 612 profesionales considero que es una notable implicación en este tipo de formación.

Además de está implicación en la formación universitaria, muchos de los centros de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios también están acreditados como unidades docentes para médicos (MIR) y enfermeros (EIR) residentes, como es el caso de nuestro hospital de Santurtzi. A través de esta docencia práctica también estamos transmitiendo la forma de cuidar a las personas vulnerables, dependientes y en fase terminal, al estilo de San Juan de Dios.

La inversión de cualquier institución en formar a sus profesionales en cuidados paliativos o de implicarse con instituciones universitarias en la formación es una inversión muy rentable para que los enfermos y sus familias sean mejor cuidados.

En los cursos 2024-2025 y 2025-2026 se impartirá la quinta edición del Máster en Atención Integral en Cuidados Paliativos de la Universidad del País Vasco. Si estás interesado en formarte para cuidar mejor, esta es una ocasión para matricularte en este máster. Puedes consultar el programa en este tríptico.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

Cuidar a quien padece de soledad

Como expresa el neurocientífico Mariano Sigman, en su libro El poder de las palabras (Debate, 2022), la soledad verdadera consiste en no tener con quien hablar. Sin buenas conversaciones se desregulan pilares básicos de la salud, desde el sistema inmune a toda una gama de procesos metabólicos que incluyen hasta la expresión de nuestros genes. También se degrada el sistema de control cognitivo con el que gobernamos nuestras ideas y emociones. La soledad resulta ser uno de los factores de riesgo más nocivos e ignorados de la salud física y mental. Todo esto bastaría para valorar la importancia de cuidar con nuestra compañía a quien padece soledad.

Si la soledad es lo único que acompaña a quien está cerca de la muerte, esta compañía le provoca mayor sufrimiento. Por eso deseo reflexionar sobre la soledad de quien se encuentra en fase terminal.

La soledad como síntoma genera gran sufrimiento en la persona que la padece. Sobre todo, esa soledad obligada, no deseada, que se impone desde el exterior a la persona negándole el mundo afectivo. Es precisamente entonces, cuando la experiencia de este tipo de soledad, como la experiencia del abandono, es particularmente negativa teniendo efectos muy graves en el estado anímico del enfermo. El acompañamiento más íntimo que necesita quien se está muriendo es el de otro ser humano, y cuando este acompañamiento no se da la soledad se hace dolorosa.

La soledad es uno de los síntomas más frecuentes en nuestra sociedad en cualquier etapa de la vida, que provoca mucho sufrimiento. Pero cuando la persona está en el final de su vida este sufrimiento cobra mayor importancia. En otras etapas de la vida cave la esperanza de que en algún momento desaparezca la soledad y aparezca la compañía. Pero en la etapa final esto es más difícil, sobre todo, de que llegue esa compañía que durante tanto tiempo se está deseando.

Cuando tenemos que cuidar a un enfermo, la cuestión de la soledad es fundamental, porque cuidar a un ser humano es, en primer lugar, estar con él, no abandonarle a la soledad dolorosa. Por ello, la compañía será la mejor medicina que le podemos administrar, junto con nuestra escucha y nuestra empatía. La medicina del acompañamiento es la que está indicada para la soledad de las personas que, aunque no la cure, sí la pueda aliviar.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

Cuidar la dignidad de la persona para conservarla hasta el final

Cuando una persona se encuentra en el umbral de salida de esta vida por una enfermedad avanzada, incurable y en fase terminal necesita ser cuidado por otras personas, profesionales o no, para ayudarle a preservar su dignidad. En primer lugar, hemos de tener claro qué significa dignidad desde el punto de vista del enfermo a quien vamos a cuidar. Una vez que lo tengamos claro debemos cuidar su dignidad hasta el final con el objetivo de conseguir una muerta serena.

En este sentido, el último número de la Gaceta Médica de Bilbao, órgano de expresión de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (en la cual tengo el honor de presidir su sección de Cuidados Paliativos), acaba de publicar un artículo especial en el que expongo una serie de reflexiones sobre la necesidad de cuidar la dignidad de la persona para conservarla hasta el final. Para todas aquellas personas interesadas en leerlo, lo pueden hacer en este enlace.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

La necesidad de una cultura paliativa

La medicina ha avanzado mucho en la prevención de las enfermedades, en su curación; los trasplantes de órganos y tejidos son una realidad con infinitas posibilidades; la genética no tiene límites; la investigación médica consigue solución para casi todos nuestros males, pero aún existen enfermedades incurables y las personas que padecen algunas de estas enfermedades necesitan también que la medicina les ayude, necesitan de una medicina paliativa, que alivie su sufrimiento durante el proceso terminal.

Por otro lado, nuestra sociedad vive en una cultura infantilizada que sólo ve el lado placentero de la vida. Y por otro, tanto la precipitación por “solucionar” el problema de un final doloroso mediante una muerte anticipada, como en la prolongación indebida de la agonía por medios exagerados, late un fallo común: el miedo a confrontar la muerte ya sea por parte de la persona paciente, de sus familiares y amistades o del personal sanitario. Este es un problema cultural.

La medicina, y nuestra cultura, serían más saludables si se dejara de esperar que la atención sanitaria resolviera todos los problemas existenciales y espirituales, si se dejara de creer que los cuerpos son como máquinas, y si se renunciara a las fantasías de control y de inmortalidad que aún tenemos.

El reto de nuestra sociedad es humanizar el proceso de morir de nuestros enfermos caminado hacia una cultura paliativa de la medicina. Una cultura paliativa que puede y debe convivir con la cultura de la medicina preventiva y de la medicina curativa.

La medicina paliativa es necesaria porque tiene que ver con la medicina del cuidado y la medicina del acompañamiento, y porque trata de cómo hacerse cargo de las personas cuando padecen una enfermedad avanzada, incurable y en fase terminal. No solo contempla los aspectos físicos o biológicos de la enfermedad, sino de los efectos emocionales o psicológicos en la persona que la sufre; también contempla la repercusión social y familiar; también reabre su dimensión espiritual ante las preguntas sobre el sentido de su vida. La atención integral a la persona cobra en esta etapa final de la vida un valor fundamental.

Si desea conocer algo más sobre lo que considero que es una cultura paliativa, puede leer el libro Hacia una cultura paliativa, descargándoselo gratuitamente en el siguiente enlace: https://fundacionpiaaguirreche.org/wp-content/uploads/2022/09/Hacia-una-cultura-paliativa-Jacinto-Batiz.pdf.

O escuchar el siguiente audio: https://stories.neosespaña.es/media/26306.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

La Fundación Pía Aguirreche y el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi firman un convenio de colaboración

La Fundación Pía Aguirreche para los cuidados paliativos y el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, acaban de firmar un convenio de colaboración con el objetivo de cooperar en iniciativas que mejoren la atención paliativa a pacientes con enfermedades avanzadas. El convenio ha sido rubricado en el centro sanitario vizcaíno por José Galíndez Zubiría, presidente de la Fundación, y Vicente Fernández Zurita, director gerente del Hospital.

Junto a ellos, asistieron al acto Sofía Vallejo Garay y María Burgos Galíndez, miembros del patronato de la Fundación; el Hno. Mariano Bernabé, superior de la comunidad de Hermanos de San Juan de Dios en el Hospital; el Dr. Jacinto Bátiz, director del Instituto para Cuidar Mejor del Hospital; el Dr. Pablo Lledó, director Médico; Marian Lanzagorta, directora de Enfermería; y el Dr. Julio Gómez, coordinador de la Unidad de Cuidados Paliativos del centro hopitalario santurtziarra.

Las dos entidades manifestaron en el documento su compromiso con esta mejora de los cuidados paliativos a través de, entre otras posibles vías, la asistencia y formación a profesionales de la salud y/o familiares de pacientes; la puesta en común de experiencias, prácticas y usos que hubieran resultado positivos en pacientes, profesionales o cuidadores en el área de cuidados paliativos; y la publicación de artículos en revistas médicas u otras publicaciones en cualesquiera otros medios de divulgación (incluyendo páginas web, redes sociales etc.).

También podrán tener cabida la colaboración con órganos o instituciones, tanto públicos como privados, y la participación en actividades o proyectos concretos que ambas partes acuerden, dentro de la consecución de los fines del convenio.

Instituto para Cuidar Mejor

Para lograr lo anterior, contarán con el conocimiento y experiencia del Dr. Jacinto Bátiz Cantera, quien preside el Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi y forma parte, a su vez, del Patronato de la Fundación Pía Aguirreche. Por ello, realizará la labor de intermediación entre ambas instituciones y facilitará la colaboración entre las mismas.

El Instituto para Cuidar Mejor ofrece conocimientos fundamentales al personal sanitario sobre la atención del paciente al final de la vida, centrándose tanto en los aspectos más técnicos, como en las actitudes interpersonales y humanas.

El Hospital San Juan de Dios de Santurtzi también cuenta con el programa ‘Cuidando Contigo-Zurekin Zainduz’, una herramienta de ayuda para todos aquellos familiares, cuidadores y voluntarios que realizan una labor tan difícil y, a la vez, llena de gratitud, como es el cuidar a una persona con una enfermedad avanzada o en situación de final de vida.

Además, el convenio pone de manifiesto que tanto el Hospital como la Fundación colaboran con la Sección de Cuidados Paliativos de la Academia de las Ciencias Médicas de Bilbao, también dirigida por el Dr. Jacinto Bátiz, siendo ésta una entidad que comparte propósitos comunes con la Fundación y el Hospital.

Sobre las entidades

La Fundación Pía Aguirreche es una entidad sin ánimo de lucro, cuyos fines fundacionales incluyen la formación y divulgación en el campo de los cuidados paliativos y la participación o financiación, activa o pasiva, directa o indirecta, en proyectos de hospicios, residencias o unidades de cuidados paliativos. Para la consecución de dichos fines, la Fundación colabora con organizaciones públicas y privadas que comparten sus intereses y objetivos, pudiendo participar en distintos proyectos y actividades.

El Hospital, por su parte, es un centro médico-quirúrgico de referencia en la atención sanitaria, pública y privada, de Bizkaia, que cuenta con medios técnicos y humanos para atender a las personas con las más altas cotas de calidad y humanidad y que cuenta, desde 1993 con un servicio de cuidados paliativos que se ha convertido en una referencia nacional. Esta atención paliativa se realiza tanto en el propio centro hospitalario como a domicilio.