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Pastoral en el final de la vida humana

Acoger, ayudar y acompañar a quien sufre es el fundamento de los cuidados paliativos. El tratamiento del sufrimiento es una prioridad en el cuidado de todos los enfermos. Tiene sus raíces en los mismos orígenes de la profesión médica. Cuidar fue antes que curar.

«Velad conmigo» fueron las palabras de Jesús en el Huerto de Getsemaní que inspiraron hace tiempo a Cicely Saunders y siguen siendo una fuente de inspiración para los que cuidamos el proceso de morir de las personas.

Los cuidados paliativos tienen que ver con la medicina del cuidado y del acompañamiento. La medicina paliativa trata de cómo hacerse cargo de las personas cuando padecen una enfermedad avanzada, incurable y en fase terminal. Los cuidados paliativos cuidan la vida de las personas. Estos cuidados no tienen como objetivo la muerte, sino que cuidan la vida mientras ésta llega a su tiempo, evitando el sufrimiento.

Leyendo el documento Sembradores de esperanza acogiendo y acompañando a quien sufre, publicado por la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida el 1 de noviembre de 2019, encontraremos algunas reflexiones que serán de gran ayuda para acompañar al final de la vida de las personas: «cuando alguien se encuentra decaído por la enfermedad, sin una conversación interesante, solo con quejas continuas, tendemos a disminuir las relaciones con él. Puede haber aquí también una huida, más o menos inconsciente, de las situaciones de sufrimiento». «Por ello es necesario contrarrestar esta tendencia con una auténtica solidaridad con el que sufre, mediante la cultura del encuentro y del vínculo, en actitud de servicio, de verdadera compasión y de promoción humana».

Hemos de tener en cuenta que la persona que sufre no solo sufre por causas físicas, sino también por causas emocionales, sociales y espirituales. Es por ello que debemos abordar el sufrimiento de la persona de una manera integral. Porque es importante saber que la mayor parte con otros temas emocionales, sociales y espirituales y con su propia incapacidad para resolver los interrogantes más profundos de la vida. La espiritualidad es también otro universal humano y negar en la práctica nuestra naturaleza espiritual para el trabajo clínico, se convierte en un claro factor de deshumanización de nuestra atención. Nuestro acompañamiento espiritual es ayudar a la persona a despertar o a sacar a la luz el anhelo, la búsqueda interior que toda persona puede tener. Este aspecto espiritual quizás sea la parte más desconocida de la medicina, pero es la que los pacientes demandan más en sus últimos días.

¿Cuáles son las necesidades espirituales del paciente al final de su vida? La necesidad de ser reconocido como persona. La necesidad de releer su vida. La necesidad de encontrar sentido a su existencia y su devenir. La necesidad de liberarse de la culpabilidad. La necesidad de perdonarse. La necesidad de reconciliación. La necesidad de sentirse perdonado. La necesidad de depositar su vida en algo más allá de sí mismo. La necesidad de una continuidad. La necesidad de auténtica esperanza, no de ilusiones falsas. La necesidad de expresar sentimientos y vivencias religiosos. Tengamos en cuenta que la persona enferma soporta mal una dicotomía entre su cuerpo, objeto de cuidados de un equipo médico, su personalidad confiada al psicólogo y, finalmente, su ser espiritual que se entregaría, in extremis, al capellán del hospital. Acompañar en el final de la vida desde la espiritualidad es ayudar a hacer la mochila con las cosas adecuadas, con lo que importa, con lo que ellos necesitan, de forma que mientras estén aquí puedan encontrar todo lo necesario para la reconciliación, la realización, darle un sentido a su existencia, mientras atraviesan esta parte final de sus vidas.

El grado de responsabilidad de una sociedad se mide por su compromiso con los cuidados a quienes son frágiles, dependientes, vulnerables, marginados, sufrientes… Pero, además de aliviar su sufrimiento con nuestro acompañamiento y nuestros cuidados, debemos preservar su dignidad como persona. Para ello debemos hacerlo con nuestra actitud, nuestro comportamiento, nuestra compasión y nuestro diálogo.

¿Cómo debe ser nuestro acompañamiento espiritual a quienes desean adelantar su muerte? El que pide adelantar su muerte en realidad quiere otra cosa. Cuando la persona enferma nos dice «acabemos con esto», ¿a qué se refiere? ¿Desea acabar con su vida? ¿Desea acabar con ese dolor insoportable? ¿O con su angustia o su soledad? El enfermo no quiere sufrir. Detrás de la petición «quiero morir», hay un trasfondo que significa «quiero vivir o morir de otra manera».

Si quien sufre no recibe los cuidados adecuados para aliviar su sufrimiento, suele ver en la muerte su solución y por ello solicita que le ayuden a adelantarla. Ayudar a adelantar la muerte a quien sufre no es hacerse cargo del sufriente, sino eliminar su vida para eliminar su sufrimiento. Aunque quien nos solicite acompañamiento espiritual desee adelantar su muerte y dicho deseo vaya en contra de nuestra creencia, también se merece que estemos junto a él en el trance difícil del final de su vida.

En ningún caso nuestro acompañamiento tiene como objetivo hacerle cambiar de opinión. Hemos de respetar la individualidad y no hemos de juzgar las decisiones de nuestros enfermos, aunque sean contrarias a las nuestras. Tampoco lo debemos abandonar si él desea que continuemos acompañándole. Pero sí debiéramos retirarnos cuando se vaya a llevar a cabo el acto eutanásico. No sería admisible por parte de quienes asisten espiritualmente a estos enfermos ningún gesto exterior que pueda ser interpretado como una aprobación de la acción eutanásica, como por ejemplo estar presentes en el instante de su realización. Esta presencia solo puede interpretarse como complicidad.

Lecturas recomendadas:

  • Sembradores de esperanza. Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida.
  • Samaritanus bonus (Carta sobre el cuidado de la persona en las fases críticas y terminales de la vida). Congregación para la Doctrina de la Fe.
  • Dignitas infinita (Declaración sobre la dignidad humana). Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
  • Velad conmigo. Dra. Cicely Saunders. Fundación Pía Aguirreche.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

Cuidados paliativos al estilo de San Juan de Dios

El 25 de abril de este año, profesionales del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi y de otros centros de la Orden por el resto que España que trabajamos en Cuidados Paliativos quisimos compartir en una jornada científica en la Universidad de Deusto, que se celebró con motivo del Centenario de nuestro Hospital, cómo realizamos estos cuidados. Se puede consultar un vídeo de esta jornada, grabado por el Hno. Ramón Castejón, en este enlace.

Los Cuidados Paliativos que se procuran en los centros de la Orden, al estilo de San Juan de Dios, no son ideas ni empeños de unos pocos profesionales que trabajamos en sus centros, sino que son toda una filosofía de ayuda solidaria, integral, con una profesionalidad adecuada, una humanización exquisita dentro de una ética enérgica, pero prudente, y siempre teniendo como centro de atención a la persona que sufre y a su familia.

Comenzó la Jornada con el reconocimiento por el departamento de Salud del Gobierno Vasco de la labor tan importante de servicio a los vascos de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi. También la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) respaldó la labor que la Orden Hospitalaria San Juan de Dios realiza en toda España en el cuidado de las personas con enfermedades avanzadas y en fase terminal.

En la conferencia inaugural pudimos comprobar que las instituciones de San Juan de Dios llevan 500 años cuidando a las personas frágiles, vulnerables, desamparadas, desahuciadas… con los principios inspiradores de los Cuidados Paliativos que en el siglo XX a través de la Dra. Cicely Sauders introdujo en España.

Se trataron todos los temas que hay que tener en cuenta a la hora de cuidar a las personas con enfermedades avanzadas y en fase terminal, incluido el dolor total, como síntoma estrella del sufrimiento. Y para ello, compartieron sus experiencias profesionales de todas las disciplinas asistenciales, como la medicina, la enfermería, el trabajo social, la psicología, así como de la pastoral y la atención espiritual, provenientes de diversos centros de la Orden de toda España.

Pudimos conocer cómo se realiza la atención psicosocial como complemento a la atención médica con el modelo de atención integral, tanto en los domicilios como en las residencias y técnicas innovadoras de arteterapia.

Considerando que una adecuada formación en cuidados paliativos ayuda a cuidar mejor a las personas, se abordó la docencia desde la experiencia de profesionales en formación, desde la docencia universitaria y desde la tutoría en las rotaciones formativas.

Cuidar desde la Bioética es necesario para cuidar con prudencia en beneficio de la persona enferma. Se abordaron temas como la sedación paliativa, la adecuación del esfuerzo terapéutico, el papel de los comités de ética asistencial (la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios fue quien diseñó este modelo que posteriormente se ha ido universalizando en los distintos centros sanitarios públicos y privados de nuestro país). También se reflexionó sobre las acusas del deseo de los enfermos de adelantar su muerte.

También se compartieron los retos de los cuidados paliativos en la Orden Hospitalaria, centrándolos en los cuidados a las “personas más pequeñas” y en entornos residenciales a personas mayores con modelos innovadores de atención intermedia.

La conferencia de cierre nos hizo mirar al futuro sobre el desarrollo de los Cuidados Paliativos con un talante positivo que nos transmitió el ponente: más recursos de cuidados paliativos para un acceso universal, una mayor formación en la Universidad, acreditación de las competencias en atención paliativa, y una ley estatal de cuidados paliativos para que la atención integral de calidad a las personas no sea el privilegio de unos pocos, sino el derecho de todos.

En esta Jornada no nos podíamos olvidar de quienes dieron la vida por cuidar a las personas, concretamente en África cuando enfermaron de Ébola. Para ello cerramos el evento con emoción contenida viendo y escuchando el poema sinfónico Ébola.

Creo que en esta Jornada dejamos claro que en los centros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios se cuida a las personas empleando los valores que nos transmitió su Fundador: la hospitalidad, el respeto, la responsabilidad, la calidad y la espiritualidad.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

San Juan de Dios de Santurtzi proporcionó cuidados paliativos a cerca de 700 personas el año pasado

Más de 300 asistentes se dan cita hoy en el auditorio Centenario de la Universidad de Deusto para asistir a la Jornada de Cuidados Paliativos desde el modelo asistencial de San Juan de Dios, actividad incluida en el programa anual de actos del centenario del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, que se celebra este año. Así, decenas de profesionales de diversas disciplinas y provenientes de diferentes partes de España abordan en este foro los temas más importantes de este ámbito sociosanitario y la aportación y el papel que la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios realiza desde hace décadas. El evento cuenta con la colaboración de la compañía IDOM.

La jornada contó en su inauguración con la presencia de Gotzone Sagardui, consejera de Salud del Gobierno Vasco. En sus palabras, recordó que «la historia de San Juan de Dios se ha desarrollado siempre con una vocación de servicio público y, así, la andadura de atención paliativa comenzó prácticamente a la vez en el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi y en Osakidetza».

La Consejera manifestó ante la audiencia «la satisfacción del Departamento de Salud y de Osakidetza por la atención paliativa que nuestros y nuestras pacientes reciben desde el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi y que dan respuesta a los Objetivos del Plan Estratégico de Cuidados Paliativos», que fue presentado hace un año.

Vicente Fernández Zurita, director-gerente del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, apuntó en sus palabras en la inauguración que este centro, a lo largo de sus cien años de existencia, «ha ido respondiendo a las necesidades emergentes de la sociedad, adaptándose a ellas y procurando ofrecer el mejor servicio posible a las personas de Bizkaia y, en especial, a las de las comarcas de la Margen Izquierda y Las Encartaciones».

En el contexto de la celebración del centenario de este hospital, Fernández Zurita hizo público su deseo de poner en valor la prestación de cuidados paliativos. «Desde la puesta en marcha del servicio de cuidados paliativos, en 1993, ha sido una de las actividades que en los últimos 30 años han supuesto un mayor impacto en la población de nuestro entorno. Se ha atendido desde entonces a más de 10.000 personas enfermas y a sus familias».

Compromiso de la Orden Hospitalaria

El Hno. José María Bermejo, consejero provincial de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, fue el encargado de la conferencia inaugural, que se desarrolló bajo el título ‘Los principios inspiradores de los Cuidados Paliativos y las instituciones de San Juan de Dios’. Tal y como declaró, «la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios en España ha sido pionera en la atención paliativa, basándose en los valores que guían su modelo asistencial: responsabilidad, respeto, calidad, espiritualidad y hospitalidad. Por ello, se puede hablar de un modelo “juandediano” de cuidados paliativos».

Para el Hno. Bermejo, «la celebración del centenario del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi supone una oportunidad para compartir la experiencia acumulada en diferentes centros de la Orden y continuar impulsando los Cuidados Paliativos como uno de los compromisos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios con las personas que sufren».

Datos asistenciales

El Dr. Julio Gómez, director de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, declaró en el evento que «durante el año 2023 en el hospital recibieron estos cuidados de confort 465 personas, mientras que fueron atendidos en sus domicilios 222 pacientes. Del total de 687, aproximadamente el 60% correspondió a pacientes oncológicos».

El Equipo de Atención Psicosocial (EAPS), del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi da servicio, tanto en Bizkaia como en Araba/Álava, como integrante del Programa para la atención integral a personas con enfermedades avanzadas, puesto en marcha por la Fundación ”la Caixa” en 2008 y avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así, la prestación sanitaria se complementa con un equipo profesional que ofrece una intervención psicosocial y espiritual para conseguir que pacientes y familiares reciban una atención integral. «En 2023, el EAPS del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi atendió a 436 pacientes, 697 familiares, 123 personas en duelo y 21 grupos de duelo», declaró el Dr. Julio Gómez.

En cuanto al programa Final de Vida y Soledad, cuyo objetivo es el de aliviar el sufrimiento provocado por la soledad en personas que se encuentran en situación de enfermedad avanzada mediante el acompañamiento de personas voluntarias, «permitió que 709 voluntarios acompañaran durante 2023 a más de 1.446 personas en esta situación, con un total de más de 27.000 acompañamientos realizados sólo el año pasado».

Otro programa puesto de relieve por el Dr. Gómez fue el de Santurtzi, Herri Zaintzailea-Comunidad Cuidadora. Su finalidad esencial es convertir al pueblo de Santurtzi en una comunidad referente en el cuidado de las personas con mayor vulnerabilidad, promoviendo y compartiendo el humanismo, la solidaridad, la compasión y la participación social. Dentro de este programa se llevaron a cabo un total de diez conferencias el año pasado, con la asistencia de más de 300 personas.

Instituto para Cuidar Mejor

Por su parte, Jacinto Bátiz, presidente de los comités científico y organizador de la jornada y director del Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, manifestó que los Cuidados Paliativos que se procuran en los centros de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios «no son ideas ni empeños de unos pocos profesionales que trabajamos en sus centros, sino que es toda una filosofía de ayuda solidaria, integral, con una profesionalidad adecuada, una humanización exquisita dentro de una ética enérgica, pero prudente y, siempre, teniendo como centro de atención a la persona que sufre y a su familia».

El Dr. Bátiz también hizo públicas las cifras del Instituto para Cuidar Mejor, que en el año 2023 llevó a cabo 39 acciones divulgativas, 33 actividades formativas, 10 iniciativas investigadoras y prestó asesoramiento en un total de 69 ocasiones.

Unidad de Discapacidad Física de Adultos Dependientes (UDFAD)

En la Jornada, el Hno. Miguel Ángel Varona, responsable de la Unidad de Discapacidad Física de Adultos Dependientes (UDFAD), del hospital santurzano expuso que el número de personas atendidas durante 2023 en este dispositivo residencial fue de 25, con un total de 7.684 estancias.

La UDFAD es un dispositivo residencial dirigido a personas adultas afectadas por una discapacidad física grave o muy grave con una dependencia severa o gran dependencia, que por sus características específicas son de difícil cuidado y manejo en los habituales recursos comunitarios de la red social o sociosanitaria, en el territorio histórico de Bizkaia. Estas personas son atendidas gracias a un convenio firmado entre el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi y la Diputación Foral de Bizkaia.

Poema sinfónico Ébola

El cierre del evento se llevó a cabo con la presentación del poema sinfónico Ébola, a cargo de su autor, el Hno. Ramón Castejón, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Se da la circunstancia de que esta presentación se realizó coincidiendo con el décimo aniversario del brote más letal de la enfermedad producida por el virus del Ébola en África, en el que murieron miles de personas, entre ellas, hermanas misioneras, profesionales sanitarios y hermanos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. A todos ellos, a todas las víctimas del Ébola, está dedicada esta composición musical.

Una jornada monográfica analizará en Bilbao el modelo asistencial de Cuidados Paliativos de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios

El auditorio Centenario de la Universidad de Deusto acogerá, durante el 25 de abril, la Jornada de Cuidados Paliativos desde el modelo asistencial de San Juan de Dios, que se incluye en el programa anual de actos del centenario del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi. Así, decenas de profesionales de diversas disciplinas y provenientes de diferentes partes de España abordarán en este foro los temas más importantes de este ámbito sociosanitario y la aportación y el papel que la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios realiza desde hace décadas. La asistencia a las jornadas es libre y gratuita, si bien es necesario inscribirse previamente en el siguiente enlace. Asimismo, el programa completo está disponible en la página web del hospital tanto en español como en euskera. El evento cuenta con la colaboración de la compañía IDOM.

Está prevista la asistencia en la inauguración de Gotzone Sagardui, consejera de Salud del Gobierno Vasco; el Hno. Amador Fernández, superior provincial de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios; Karmele Tubilla, alcaldesa de Santurtzi; Vicente Fernández, director-gerente del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi; y Jacinto Bátiz, presidente de los comités científico y organizador de la jornada y director del Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi.

De manera previa al arranque del contenido científico, se procederá a la firma de un convenio de colaboración entre la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, por parte de sus dos máximos responsables, Agurtzane Ortiz, presidenta de la Academia, y Vicente Fernández Zurita, director-gerente del Hospital.

La conferencia inaugural correrá a cargo del Hno. José María Bermejo, consejero provincial de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, con la charla ‘Los principios inspiradores de los Cuidados Paliativos y las instituciones de San Juan de Dios’.

Acto seguido comenzará la primera mesa redonda de la jornada, que tratará el abordaje del dolor desde distintas perspectivas del ámbito sanitario: medicina, enfermería, psicología, trabajo social y atención espiritual. En ella participarán Juan Luis Rodríguez, jefe de servicio de Medicina Interna del Hospital San Rafael de Madrid; Estíbaliz Bañales, enfermera de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi; Juan Pedro Arbizu, psicólogo del Hospital San Juan de Dios de Pamplona; Rafael Vidaurreta, trabajador Social de la Fundación Instituto San José de Madrid; y Walter Acuña, responsable del Servicio de Atención Espiritual y Religiosa del Hospital Santa Clotilde de Santander.

La segunda mesa redonda de la jornada se centrará en la atención psicosocial. La primera experta en intervenir será Montse Buisán, directora corporativa de Programas Sociales de la Fundación ”la Caixa”, que presentará el Programa de Atención integral a personas con enfermedades avanzadas. Tras ella, las psicólogas del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, Estíbaliz Montoya y Nereida Corral, expondrán la atención psicosocial en domicilios y residencias, respectivamente. La última intervención la realizará la arteterapeuta Ainhoa Rodríguez.

La tercera mesa tendrá como tema central la docencia. En ella, Jacinto Bátiz recordará varios testimonios de discentes que se han formado en el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi. La experiencia del postgrado universitario ‘Atención integral en cuidados paliativos’, puesto en marcha por la Universidad del País Vasco con la colaboración de este centro hospitalario, será comentada por Agurtzane Ortiz, presidenta de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y profesora de Neurociencias de la UPV/EHU. Por último, intervendrán las residentes de medicina y enfermería Amaia Rueda (MIR) y Andrea Jullien (EIR), para compartir sus vivencias junto al Equipo de Atención Psicosocial (EAPS) del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi.

La bioética será la protagonista de la cuarta mesa redonda de la jornada, con temas como la sedación paliativa y la adecuación del esfuerzo terapéutico, el papel de los comités de ética asistencial y el deseo de adelantar la muerte. Los expertos que intervendrán son Emilio González, director médico del Hospital San Juan de Dios de Zaragoza; Carmen Masé, coordinadora de Ética y Bioética de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios; y Montse Esquerda, directora general del Instituto Borja de Bioética (Universidad Ramon Llul).

La última de las mesas redondas de la jornada procederá a analizar dos de los principales retos de la atención paliativa: los cuidados paliativos pediátricos y los pacientes de entornos residenciales. Ambos temas serán tratados, respectivamente, por Sergi Navarro, pediatra y jefe de la Unidad de Atención Paliativa y Paciente Crónico Complejo del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, y Nicolás Flaquer, médico geriatra y director médico del Hospital Sant Joan de Déu de Palma de Mallorca.

La conferencia de clausura tendrá como ponente a Javier Rocafort, médico paliativista del Hospital San Juan de Dios de Pamplona, que expondrá ante los presentes la ponencia ‘Una mirada al futuro en los Cuidados Paliativos’.

El cierre del evento se llevará a cabo con la presentación del poema sinfónico Ébola, a cargo de su autor, el Hno. Ramón Castejón, miembro de la Curia Provincial de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.

Los administrativos de la salud también contribuyen a humanizar la asistencia sanitaria

El problema de la deshumanización de la persona en los ámbitos sanitarios requiere alguna reflexión. Los grandes avances científicos y tecnológicos no solamente traen como consecuencia un considerable aumento de la esperanza de vida, sino también una forma de tratar al paciente que puede llegar a producir lo que podríamos llamar “cosificación de la persona”.

Siempre que hablamos de humanizar la asistencia sanitaria, de hacer más cercana nuestra ayuda profesional a los enfermos que nos la demandan, pensamos que somos los sanitarios los únicos que debemos adoptar una actitud cercana a quienes atendemos. Sin embargo, hay otros profesionales no sanitarios, como los administrativos, los agentes de seguridad, el personal de mantenimiento, de la limpieza, los celadores, etc., que también pueden contribuir a humanizar la atención sanitaria que demanda el enfermo.

En esta ocasión me centraré en el personal administrativo de los centros de salud o de los hospitales para revisar cómo, independientemente de cumplir profesionalmente de manera adecuada su función, pueden también contribuir a que el paciente se sienta mejor atendido.

Es verdad que existen varios factores que pueden dificultar que, además de cumplir su función administrativa, puedan aportar humanización en la atención sanitaria, como puede ser la sobrecarga de trabajo, pero no debe ser una disculpa para hacerlo mejor. Permítanme que comparta algunas reflexiones de situaciones prácticas que he vivido, en ocasiones como médico y en ocasiones como paciente.

Cuando un paciente llega a un centro de salud con su padecimiento, que ya le provoca bastante sufrimiento, el primer contacto con el personal administrativo puede ya favorecer su alivio o por el contrario aumentar su sufrimiento. Va a depender de la actitud de quien le atienda. Una sonrisa, una actitud de ayuda serán suficientes junto a su eficacia profesional para que el paciente comience a aliviar su miedo, su angustia antes de enfrentarse a un diagnóstico o a un tratamiento, antes de ser atendido por el personal sanitario. Por eso podemos afirmar que quienes tienen funciones administrativas en el área de la salud también pueden humanizar la asistencia sanitaria de sus usuarios. Se puede aliviar su padecimiento si se evita el exceso de burocracia.

Facilitar los trámites, cuando llegan al centro de salud y cuando salen de él, a quienes puedan tener —quizá— más dificultades para comprender, como pueden ser las personas muy mayores, quienes padecen deterioro cognitivo, quienes tienen niveles culturales bajos o tienen dificultades con el idioma, es también una actitud humanizadora de la atención administrativa.

En ocasiones, la atención es a través del teléfono; pues bien, con una actitud de escucha y una voz amable también se puede conseguir un acercamiento a la persona a pesar de la distancia. La atención sanitaria desde la asignación de la cita también se puede humanizar y ayudará al paciente a tener más confianza en las personas que le van a atender.

Informar sobre el retraso de la consulta es una manera de aliviar la angustia, que suele provocar la espera injustificada y sin explicación alguna, a los enfermos. Una explicación sencilla por el retraso, un pedir disculpas por las molestias ocasionadas, dejarán al paciente más tranquilo y éste tendrá la sensación de que el personal de ese centro de salud o de ese hospital le tienen en cuenta como persona, no como un número más.

Cuando un enfermo sale del centro de salud con la sensación de haber sido bien atendido, también recordará que los asuntos administrativos han sido resueltos por personas amables y humanas. Si el enfermo, cuando sale del centro de salud, recuerda gratamente a todas las personas que le han atendido, incluso a los administrativos, será un buen indicador de la calidad asistencial de ese centro sanitario. Para todo ello, será bueno tener presente, cuando atendemos a alguien, la siguiente reflexión: ¿cómo me gustaría que me atendieran a mí? Si lo hiciéramos de esta manera, sin duda alguna, lo estamos haciendo bien.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

El Instituto para Cuidar Mejor publica su memoria anual de actividad, correspondiente a 2023

El Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, que dirige el Dr. Jacinto Bátiz Cantera, acaba de publicar su memoria anual, con los datos correspondientes al año 2023. Así, se han realizado un total de 151 actividades que se distribuyeron de la siguiente manera: 69 Actividades de asesoramiento (45,69 %); 39 actividades de divulgación y sensibilización (25,83 %) que comprenden charlas divulgativas, entrevistas en radio, prensa escrita y digital, publicación de cinco artículos de opinión sobre bioética al final de la vida y cuidados paliativos en revistas profesionales, 13 entradas en el Blog para Cuidar Mejor y publicación de dos libros, ¡Cuidadme así! y Atención médica al final de la vida desde la Deontología; 33 actividades de formación (21,85 %); y, por último, 10 actividades de investigación (6,62 %). Se puede consultar la memoria completa en este enlace.

 

El tratamiento del dolor no es una cuestión opcional

El dolor, posiblemente la primera asignatura pendiente de la medicina de todos los tiempos, continúa siendo uno de los retos en nuestra práctica clínica diaria. Sin embargo, es incomprensible que, con todos los avances en los que estamos inmersos y las herramientas terapéuticas tan sencillas y eficaces de que disponemos, no hayamos superado este problema en un gran porcentaje de enfermos.

El enfermo tiene derecho a que su dolor sea aliviado y el médico tiene el deber de aliviárselo con el uso eficaz de la analgesia. El tratamiento del dolor no es una cuestión opcional del médico, sino un imperativo ético.

Deseo compartir en este Blog para Cuidar Mejor algunas reflexiones sobre la analgesia desde la ética:

  • No debemos permitir que alguien sufra dolor por ignorar cómo hacerle frente, por temor a aliviarlo con la posología suficiente o por creencias erróneas.
  • No se debe formar a las nuevas generaciones de médicos en el tratamiento del dolor sólo desde el punto de vista estrictamente científico, sin tener presente la dimensión cultural, social, psicológica, espiritual y humana de quien lo padece.
  • Aliviar el dolor de nuestros enfermos no debiera ser un privilegio para ellos, sino un imperativo para nosotros, los sanitarios.

Es conveniente que tengamos en cuenta que los médicos que estamos comprometidos en el abordaje del dolor hemos de considerar que el inadecuado tratamiento del mismo, cuando disponemos del conocimiento y los medios para ello, no es solo una falta ética, sino, además, una negligencia médica.

Para poder satisfacer el derecho del enfermo y cumplir con nuestra obligación referente al tratamiento del dolor desde la ética y la buena práctica médica, hemos de tener en cuenta lo siguiente:

  • Si el enfermo dice que le duele, es que le duele. Y si dice que le duele mucho, es que le duele mucho. El dolor es lo que el enfermo dice que es, es lo que el enfermo describe y no lo que los demás pensamos que debe ser.
  • Es necesario que identifiquemos el tipo de dolor que padece el enfermo para tratarlo con el fármaco adecuado.
  • Es indispensable conocer bien los fármacos que vamos a utilizar en el tratamiento del dolor.
  • Es fundamental tener en cuenta que quien nos va a indicar la eficacia de la analgesia que le hemos prescrito será el propio enfermo cuando nos diga: «doctor, ya no tengo dolor».

Tal vez las palabras del Dr. Gregorio Marañón, «un dolor curado justifica toda la vida de un médico», nos motiven a tratar mejor el dolor de nuestros enfermos.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

Ilustración: Mónica Lalanda (@mlalanda)

El director del Instituto para Cuidar Mejor del Hospital, nuevo miembro de la Academia Portuguesa de Fibromialgia

La Academia Portuguesa de Fibromialgia, Síndrome de Sensibilidad Central y Dolor Crónico ha celebrado el pasado 13 de enero, en la Universidad de Beira Interior, en la ciudad portuguesa de Covillana, la sesión solemne por la que el Dr. Jacinto Bátiz antera, director del Instituto para Cuidar Mejor del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, ha sido admitido como académico correspondiente «en atención a los méritos de su relevante personalidad científica». El Dr. Bátiz pronunció ante los presentes el discurso de ingreso titulado ‘Los cuidados paliativos ante la fragilidad y vulnerabilidad del sufrimiento humano’.

En nombre de la Academia, el discurso de contestación fue realizado por el presidente y fundador de esta institución, el Prof. Dr. José Luis Arranz Gil. La ceremonia concluyó con una intervención a cargo del presidente de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Beira Interior, el Prof. Dr. Miguel Castelo-Branco Craveiro Sousa.

El Dr. Bátiz, quien también es presidente de sección de Cuidados Paliativos de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao y codirector de la cátedra de Cuidados Paliativos de la Fundación Pía Aguirreche y la Universidad Francisco de Vitoria, manifestó con motivo del ingreso que «recibir esta distinción por parte de la Academia Portuguesa de Fibromialgia, Síndrome de Sensibilidad Central y Dolor Crónico que preside el profesor y doctor José Luis Arranz Gil —al que me une una amistad desde nuestros inicios en la formación médica en la Facultad de Medicina de la Universidad del País Vasco y al que admiro por su tesón en conocer en profundidad la fibromialgia y poder así aliviar el sufrimiento de quienes la padecen—, es un honor que agradezco de corazón».

El vídeo de la sesión de acogimiento como académico correspondiente del Dr. Bátiz en la Academia Portuguesa de Fibromialgia se puede ver en este enlace: https://www.youtube.com/live/805OWbegeDc.

También se puede ver un resumen de la misma, realizado por el Hno. Ramón Castejón en la siguiente dirección web: https://youtu.be/glPXsymJHUQ.

Cuando falta alguien en Navidad

Cuando llega la Navidad se hacen más dolorosas las ausencias. La tristeza y la pena por la pérdida de un ser querido suelen provocar en estas fechas la expresión: “no me gusta que lleguen estas fiestas”. Es el momento en el que se nota más el vacío y es más profundo el dolor.

El duelo es un proceso de cambio ya que con la muerte termina una vida, pero no una relación. Hemos de tener en cuenta que es una relación que se modifica: pasa de ser una relación de presencia a una relación de ausencia, ya que la desaparición de alguien a quien amamos no nos obliga al olvido. Como diría el psicólogo colombiano Paulo Daniel Acero: «el proceso de duelo no un proceso de olvido, sino de aprender a recordar sin dolor».

El duelo nos prepara para vivir sin la presencia física de la persona querida y mantiene el vínculo afectivo de forma que sea compatible con la realidad presente. Cuando se haya conseguido todo esto, el recuerdo habrá dejado de ser doloroso. Como dice el escritor argentino René Trossero: «cuando hayamos terminado de aceptar que nuestros muertos murieron, dejaremos de llorarlos. Y los recuperaremos en el recuerdo para que nos sigan acompañando con la alegría de todo lo vivido».

En estas fechas tan familiares y emotivas podemos ayudarnos a aliviar nuestras penas por las pérdidas de nuestros seres queridos recordando los momentos alegres que vivimos con ellos, sus comidas favoritas, sus canciones preferidas, etc. Todo esto, sin duda, nos consolará.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

Cuidar al final de la vida desde la deontología

La deontología nos indica cómo debe ser la buena práctica del médico cuando atiende a una persona enferma que solicita su ayuda como profesional. Esta buena práctica está recogida en el Código de Deontología Médica, que todo médico colegiado tiene la obligación de acatar. Fue Hipócrates, hace ya siglos, quien nos planteó a los médicos una de las bases éticas de la deontología: si no puedes hacer el bien, por lo menos no hagas daño. Nuestra responsabilidad ética con el enfermo es hacer el bien, no hacer el mal, respetar su autonomía y ser justos. El enfermo solicita ayuda al médico y esta petición hará nacer en el médico, como espontánea, la autoexigencia de hacer el bien. Esto se transforma en la ética del cuidado. Frente al enfermo que sufre, el médico siente que debe dar respuesta a su sufrimiento sin olvidar las bases éticas de la deontología médica como son: la beneficencia, la equidad, la autonomía, la confidencialidad, la dignidad, el respeto, la solidaridad, la honestidad, la lealtad y la justicia.

La atención y los cuidados al final de la vida tienen una trascendencia fundamental para la persona enferma y para su familia. La ética médica tiene que ver mucho con este tipo de atención, con estos cuidados. Es en esta etapa de la vida en la que se dan muchos conflictos éticos. Conflictos que tienen que ver con la vida, con la muerte, con el sufrimiento y con la fragilidad. El enfermo, cuando se encuentra en situación difícil, en situación terminal por una enfermedad incurable, nos pide ayuda para aliviar su sufrimiento. Ya sabe que no vamos a poderle curar, pero en estas circunstancias, desea que no le abandonemos, que controlemos los síntomas que le hacen sufrir para aliviar su sufrimiento, que no le prolonguemos su agonía innecesaria. Y es entonces cuando nos preguntamos ¿cómo lo debemos hacer para prestarle la ayuda que él necesita en esos momentos?

Sobre ello he reflexionado en el libro Atención médica al final de la vida desde la deontología, que he publicado en formato digital en la página web de nuestro hospital. Se puede descargar gratuitamente en el siguiente enlace: https://www.hospital-sanjuandedios.es/formacion-en-el-hospital-san-juan-de-dios-en-santurtzi/publicaciones/.

Cuidar a la persona que sufre en el proceso de morir, en el final de su vida, es un deber deontológico del médico. La deontología médica inspira al médico a acompañar al enfermo para aliviar su sufrimiento con el tratamiento enérgico y eficaz para poder controlar sus síntomas, evitando la prolongación de una agonía insoportable con la adecuación de aquellos esfuerzos terapéuticos que le podrían provocar más sufrimiento que la propia enfermedad, pero, en ningún caso, provocar intencionadamente la muerte de quien sufre para que deje de sufrir.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi