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Cuidar a quien padece de soledad

Como expresa el neurocientífico Mariano Sigman, en su libro El poder de las palabras (Debate, 2022), la soledad verdadera consiste en no tener con quien hablar. Sin buenas conversaciones se desregulan pilares básicos de la salud, desde el sistema inmune a toda una gama de procesos metabólicos que incluyen hasta la expresión de nuestros genes. También se degrada el sistema de control cognitivo con el que gobernamos nuestras ideas y emociones. La soledad resulta ser uno de los factores de riesgo más nocivos e ignorados de la salud física y mental. Todo esto bastaría para valorar la importancia de cuidar con nuestra compañía a quien padece soledad.

Si la soledad es lo único que acompaña a quien está cerca de la muerte, esta compañía le provoca mayor sufrimiento. Por eso deseo reflexionar sobre la soledad de quien se encuentra en fase terminal.

La soledad como síntoma genera gran sufrimiento en la persona que la padece. Sobre todo, esa soledad obligada, no deseada, que se impone desde el exterior a la persona negándole el mundo afectivo. Es precisamente entonces, cuando la experiencia de este tipo de soledad, como la experiencia del abandono, es particularmente negativa teniendo efectos muy graves en el estado anímico del enfermo. El acompañamiento más íntimo que necesita quien se está muriendo es el de otro ser humano, y cuando este acompañamiento no se da la soledad se hace dolorosa.

La soledad es uno de los síntomas más frecuentes en nuestra sociedad en cualquier etapa de la vida, que provoca mucho sufrimiento. Pero cuando la persona está en el final de su vida este sufrimiento cobra mayor importancia. En otras etapas de la vida cave la esperanza de que en algún momento desaparezca la soledad y aparezca la compañía. Pero en la etapa final esto es más difícil, sobre todo, de que llegue esa compañía que durante tanto tiempo se está deseando.

Cuando tenemos que cuidar a un enfermo, la cuestión de la soledad es fundamental, porque cuidar a un ser humano es, en primer lugar, estar con él, no abandonarle a la soledad dolorosa. Por ello, la compañía será la mejor medicina que le podemos administrar, junto con nuestra escucha y nuestra empatía. La medicina del acompañamiento es la que está indicada para la soledad de las personas que, aunque no la cure, sí la pueda aliviar.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

Cuidar la dignidad de la persona para conservarla hasta el final

Cuando una persona se encuentra en el umbral de salida de esta vida por una enfermedad avanzada, incurable y en fase terminal necesita ser cuidado por otras personas, profesionales o no, para ayudarle a preservar su dignidad. En primer lugar, hemos de tener claro qué significa dignidad desde el punto de vista del enfermo a quien vamos a cuidar. Una vez que lo tengamos claro debemos cuidar su dignidad hasta el final con el objetivo de conseguir una muerta serena.

En este sentido, el último número de la Gaceta Médica de Bilbao, órgano de expresión de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao (en la cual tengo el honor de presidir su sección de Cuidados Paliativos), acaba de publicar un artículo especial en el que expongo una serie de reflexiones sobre la necesidad de cuidar la dignidad de la persona para conservarla hasta el final. Para todas aquellas personas interesadas en leerlo, lo pueden hacer en este enlace.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

La necesidad de una cultura paliativa

La medicina ha avanzado mucho en la prevención de las enfermedades, en su curación; los trasplantes de órganos y tejidos son una realidad con infinitas posibilidades; la genética no tiene límites; la investigación médica consigue solución para casi todos nuestros males, pero aún existen enfermedades incurables y las personas que padecen algunas de estas enfermedades necesitan también que la medicina les ayude, necesitan de una medicina paliativa, que alivie su sufrimiento durante el proceso terminal.

Por otro lado, nuestra sociedad vive en una cultura infantilizada que sólo ve el lado placentero de la vida. Y por otro, tanto la precipitación por “solucionar” el problema de un final doloroso mediante una muerte anticipada, como en la prolongación indebida de la agonía por medios exagerados, late un fallo común: el miedo a confrontar la muerte ya sea por parte de la persona paciente, de sus familiares y amistades o del personal sanitario. Este es un problema cultural.

La medicina, y nuestra cultura, serían más saludables si se dejara de esperar que la atención sanitaria resolviera todos los problemas existenciales y espirituales, si se dejara de creer que los cuerpos son como máquinas, y si se renunciara a las fantasías de control y de inmortalidad que aún tenemos.

El reto de nuestra sociedad es humanizar el proceso de morir de nuestros enfermos caminado hacia una cultura paliativa de la medicina. Una cultura paliativa que puede y debe convivir con la cultura de la medicina preventiva y de la medicina curativa.

La medicina paliativa es necesaria porque tiene que ver con la medicina del cuidado y la medicina del acompañamiento, y porque trata de cómo hacerse cargo de las personas cuando padecen una enfermedad avanzada, incurable y en fase terminal. No solo contempla los aspectos físicos o biológicos de la enfermedad, sino de los efectos emocionales o psicológicos en la persona que la sufre; también contempla la repercusión social y familiar; también reabre su dimensión espiritual ante las preguntas sobre el sentido de su vida. La atención integral a la persona cobra en esta etapa final de la vida un valor fundamental.

Si desea conocer algo más sobre lo que considero que es una cultura paliativa, puede leer el libro Hacia una cultura paliativa, descargándoselo gratuitamente en el siguiente enlace: https://fundacionpiaaguirreche.org/wp-content/uploads/2022/09/Hacia-una-cultura-paliativa-Jacinto-Batiz.pdf.

O escuchar el siguiente audio: https://stories.neosespaña.es/media/26306.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi