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El Hospital celebra con éxito su primer taller de primeros auxilios pediátricos para cuidadores

El Hospital San Juan de Dios de Santurtzi acaba de celebrar con éxito su primer taller de primeros auxilios pediátricos para cuidadores, con un aforo en su salón de actos, completo desde hace dos semanas. La asistencia estuvo compuesta íntegramente por profesoras de escuelas infantiles de 0 a 2 años (haurreskolak) y fue impartida por la Dra. María del Carmen Pinedo, pediatra del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi; el Dr. Ramón Izquierdo, médico de familia de este centro hospitalario; la Dra. Marta Pinedo, cardióloga del Hospital de Urduliz; e Ianire Fernández, enfermera pediátrica del Hospital Universitario Cruces.

El acto fue inaugurado por Karmele Tubilla, alcaldesa de Santurtzi, en su doble condición de regidora y experta en el ámbito educativo, ya que esta iniciativa se realizó en colaboración con el Ayuntamiento de esta localidad. Acompañaron a la alcaldesa el Dr. Pablo Lledó, director Médico del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, y Marian Lanzagorta, directora de Enfermería.

El taller contó con una primera parte teórica, tras la que se abordaron diversos casos prácticos en grupos reducidos. Se contó con maniquíes de reanimación de lactante y adultos.

En la parte teórica, se trató sobre cómo actuar ante emergencias frecuentes en los niños: cura de heridas, tratamiento de la fiebre, crisis de asma, atragantamiento y parada cardiorrespiratoria. Posteriormente, las participantes se dividieron en grupos pequeños para poner en práctica lo aprendido.

También hubo una parte de prevención de atragantamientos y otra en la que se enseñó cómo presentar los alimentos de forma adecuada en el Baby Lead Weaning (alimentación guiada por el bebé), incluyendo cómo actuar ante un atragantamiento dependiendo de si el niño está consciente o no.

Se expusieron otros tres planteamientos de casos clínicos: muerte súbita del lactante, ahogamiento, pérdida de consciencia y atragantamiento, en los que el alumnado tuvo que ponerse en situación para responder de la forma más adecuada.

En total, docentes y discentes compartieron cuatro horas juntos, aprendiendo y practicando primeros auxilios. Gracias a la respuesta positiva del alumnado, desde el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi se valora la posibilidad de realizar nuevas ediciones del taller.

Tal y como señalaron los médicos y la enfermera encargados de la formación, «cuando se cuida a niños es frecuente que sucedan imprevistos. La situación más grave es la parada cardiorrespiratoria, en la que la forma de actuar en los primeros minutos es fundamental para que el desenlace sea favorable».

Según pusieron de relieve, «todos deberíamos estar capacitados para responder a este tipo de situaciones hasta la llegada de los equipos de emergencia. Por eso, desde Pediatría del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi se organizó este taller de primeros auxilios pediátricos. Nuestra intención con el taller fue la de dotar de una mínima base de actuación al personal no sanitario que, por su trabajo o en su vida personal, pasa tiempo cuidando niños (monitores de comedor, educadores, grupos de tiempo libre, etcétera)».

La Casa Torre de Santurtzi acoge hasta el 21 de marzo una exposición fotográfica retrospectiva del centenario del Hospital

Esta mañana se ha inaugurado en la Casa Torre de Santurtzi una exposición fotográfica retrospectiva sobre el centenario del Hospital San Juan de Dios de esta localidad, inaugurado en el año 1924, y que recoge un total de 56 instantáneas de distinto formato de sus cien años de actividad. La iniciativa se encuentra organizada por el centro sanitario, en colaboración con el Ayuntamiento de Santurtzi, y se puede visitar hasta el 21 de marzo en horario de 9:00 a 14:00 h y de 18:00 a 21:30 horas, de lunes a sábado. La entrada es libre y gratuita.

La muestra ha sido inaugurada por Fuensanta de Icaza, presidenta de la Fundación Benéfica Aguirre; el Hno. Mariano Bernabé, superior de la Comunidad de Hermanos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi; Vicente Fernández Zurita, director gerente del centro; Pablo Lledó, director Médico; y Marian Lanzagorta, directora de Enfermería.

Fuensanta de Icaza, presidenta de la Fundación Benéfica Aguirre, agradeció al Ayuntamiento la cesión del espacio para contar la historia centenaria del Hospital. Historia que, según declaró, «también es la del compromiso de la Fundación Benéfica con el ‘vizcaíno doliente’ y que fue un buen ejemplo de lo que hoy se conoce como responsabilidad civil corporativa». A este respecto, destacó que sus antepasados fueron «pioneros al ser empresarios y emprendedores», conscientes de que el desarrollo de las empresas y el crecimiento económico «sólo alcanzan su sentido pleno cuando contribuyen a mejorar la sociedad en la que vivimos y de la que todos somos responsables» y señalando como ejemplo de esto la creación del que es hoy Hospital San Juan de Dios de Santurtzi.

El Hno. Mariano Bernabé recordó «el compromiso firme y constante de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios para atender, desde el carisma juandediano de la hospitalidad, a las necesidades de la sociedad, siendo éstas distintas a lo largo del tiempo». Tal y como ha dicho, «para nosotros, y para toda la sociedad de Bizkaia y, muy especialmente, para las localidades de la ría de Bilbao y la Zona Minera, el encuentro de un hermano de San Juan de Dios con don Pedro de Icaza y Aguirre a principios del siglo XX fue providencial. Los frutos de ese compromiso mutuo continúan beneficiando a toda la población vizcaína y tienen un gran futuro por delante».

Por último, Vicente Fernández Zurita se refirió a la «vocación de servicio público» del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi desde sus inicios, colaborando «lealmente» con la administración sanitaria. «Hoy, como en el día de la inauguración del Hospital, nuestro centro es un dispositivo asistencial puntero, con un extraordinario equipo asistencial, tecnología de vanguardia, unas completas instalaciones y una cercanía humana y geográfica evidente. Con más de 25 especialidades médico-quirúrgicas y una alta especialización en Cirugía Ortopédica y Traumatología, seguimos siendo para nuestra comunidad un hospital próximo».

Exposición

La sala de exposiciones de la Casa Torre de Santurtzi luce en sus paredes un total de 56 instantáneas, de las que 37 son imágenes en blanco y negro y las 19 restantes, en color. Del total, cinco se encuentran impresas en gran formato.

La muestra se halla organizada por orden cronológico. Así, en la primera etapa se recogen fotografías de la construcción del edificio, de don Pedro de Icaza y Aguirre, de la inauguración del Hospital, de los niños que allí vivían y eran atendidos de sus dolencias, de las distintas labores asistenciales y no asistenciales de los Hermanos de San Juan de Dios, de intervenciones quirúrgicas, de rehabilitación, de las áreas de laboratorio y farmacia y un largo etcétera.

También son características las fotos de la helioterapia (o baños de sol) de los pacientes pediátricos en las explanadas exteriores del Hospital, así como de la vida diaria de los menores en el Hogar y Clínica de San Juan de Dios, con la asistencia a la escuela, la capilla, el comedor, la sala de teatro, los juegos en el patio, las exhibiciones deportivas (gimnasia) y culturales (danzas vascas) y otros.

En la exposición también se recogen varias imágenes de valor histórico y sociológico, como imágenes del Hospital junto a campos y huertas hoy totalmente edificados, de la Guerra Civil, de procesiones de la Virgen del Carmen, de antiguas cabalgatas de los Reyes Magos, etcétera.

Por último, las fotografías expuestas también muestran la actividad actual del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, sea ésta en quirófano, en su unidad residencial para personas con enfermedades avanzadas, en el área de cuidados paliativos o en eventos deportivos de manos de su equipo rehabilitador.

Los administrativos de la salud también contribuyen a humanizar la asistencia sanitaria

El problema de la deshumanización de la persona en los ámbitos sanitarios requiere alguna reflexión. Los grandes avances científicos y tecnológicos no solamente traen como consecuencia un considerable aumento de la esperanza de vida, sino también una forma de tratar al paciente que puede llegar a producir lo que podríamos llamar “cosificación de la persona”.

Siempre que hablamos de humanizar la asistencia sanitaria, de hacer más cercana nuestra ayuda profesional a los enfermos que nos la demandan, pensamos que somos los sanitarios los únicos que debemos adoptar una actitud cercana a quienes atendemos. Sin embargo, hay otros profesionales no sanitarios, como los administrativos, los agentes de seguridad, el personal de mantenimiento, de la limpieza, los celadores, etc., que también pueden contribuir a humanizar la atención sanitaria que demanda el enfermo.

En esta ocasión me centraré en el personal administrativo de los centros de salud o de los hospitales para revisar cómo, independientemente de cumplir profesionalmente de manera adecuada su función, pueden también contribuir a que el paciente se sienta mejor atendido.

Es verdad que existen varios factores que pueden dificultar que, además de cumplir su función administrativa, puedan aportar humanización en la atención sanitaria, como puede ser la sobrecarga de trabajo, pero no debe ser una disculpa para hacerlo mejor. Permítanme que comparta algunas reflexiones de situaciones prácticas que he vivido, en ocasiones como médico y en ocasiones como paciente.

Cuando un paciente llega a un centro de salud con su padecimiento, que ya le provoca bastante sufrimiento, el primer contacto con el personal administrativo puede ya favorecer su alivio o por el contrario aumentar su sufrimiento. Va a depender de la actitud de quien le atienda. Una sonrisa, una actitud de ayuda serán suficientes junto a su eficacia profesional para que el paciente comience a aliviar su miedo, su angustia antes de enfrentarse a un diagnóstico o a un tratamiento, antes de ser atendido por el personal sanitario. Por eso podemos afirmar que quienes tienen funciones administrativas en el área de la salud también pueden humanizar la asistencia sanitaria de sus usuarios. Se puede aliviar su padecimiento si se evita el exceso de burocracia.

Facilitar los trámites, cuando llegan al centro de salud y cuando salen de él, a quienes puedan tener —quizá— más dificultades para comprender, como pueden ser las personas muy mayores, quienes padecen deterioro cognitivo, quienes tienen niveles culturales bajos o tienen dificultades con el idioma, es también una actitud humanizadora de la atención administrativa.

En ocasiones, la atención es a través del teléfono; pues bien, con una actitud de escucha y una voz amable también se puede conseguir un acercamiento a la persona a pesar de la distancia. La atención sanitaria desde la asignación de la cita también se puede humanizar y ayudará al paciente a tener más confianza en las personas que le van a atender.

Informar sobre el retraso de la consulta es una manera de aliviar la angustia, que suele provocar la espera injustificada y sin explicación alguna, a los enfermos. Una explicación sencilla por el retraso, un pedir disculpas por las molestias ocasionadas, dejarán al paciente más tranquilo y éste tendrá la sensación de que el personal de ese centro de salud o de ese hospital le tienen en cuenta como persona, no como un número más.

Cuando un enfermo sale del centro de salud con la sensación de haber sido bien atendido, también recordará que los asuntos administrativos han sido resueltos por personas amables y humanas. Si el enfermo, cuando sale del centro de salud, recuerda gratamente a todas las personas que le han atendido, incluso a los administrativos, será un buen indicador de la calidad asistencial de ese centro sanitario. Para todo ello, será bueno tener presente, cuando atendemos a alguien, la siguiente reflexión: ¿cómo me gustaría que me atendieran a mí? Si lo hiciéramos de esta manera, sin duda alguna, lo estamos haciendo bien.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

El Hospital San Juan de Dios repartió en 2023 un total de 21.970 kg de alimentos a 219 personas de Santurtzi

La inflación también llega a la ayuda solidaria. El Hospital San Juan de Dios de Santurtzi repartió durante el año 2023 un total de 21.970 kg de productos alimentarios a 219 personas de Santurtzi, en el marco de su Programa de Ayuda Alimentaria a Personas en Riesgo de Exclusión Social y Familias sin Recursos, que desarrolla en colaboración con el Banco de Alimentos de Bizkaia y el Ayuntamiento de Santurtzi.

Este año, según explica el hermano de San Juan de Dios, Mariano Bernabé, superior de la Comunidad de Hermanos del hospital, «se ha disminuido el número de kilogramos distribuidos, entre otros motivos, por la incorporación de la tarjeta-monedero para la leche, el aumento de precios y el menor número de grupos familiares a atender. Sin embargo, se ha mantenido el Programa Europeo de Ayuda Alimentaria a las personas más desfavorecidas, y se han incorporado nuevos productos, como la fruta en conserva».

Durante el pasado año se ha introducido la modalidad de tarjeta-monedero para los núcleos familiares de tres y más personas con el fin de que adquieran la leche en supermercados de la zona.

Además de lo anterior, el aumento del precio de la cesta de la compra, en el caso del reparto de ayuda alimentaria desde el Hospital, «ha influido especialmente en el aceite y la leche».

También se ha producido una disminución en el número de núcleos familiares beneficiarios del punto de distribución del centro sanitario santurzano, pasando de un promedio de 87 núcleos en 2022 a 80 en 2023.

De media, desde el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi se repartieron 1.997 kg al mes, reduciéndose esta magnitud con respecto a la cifra de 2022, por las causas anteriormente expuestas.

En 2023 se continuó con la aportación de alimentos del Programa Europeo 2023 de Ayuda Alimentaria a las personas más desfavorecidas, que supuso 6.157 kg (28%) del total distribuido.

Por tipo de productos, los más distribuidos fueron los lácteos, representando el 25,7%, con 5.648 kg, seguidos de los congelados y conservas, con 4.512 kg, que representaron el 20,5%. A continuación se situaron el arroz (12,5%), los alimentos precocinados (8,6%), la pasta (8,1%), los alimentos de repostería (7,6%) y el aceite (6,4%).

Ixone Andreu Egia, concejala del Área de Acción Social del Ayuntamiento de Santurtzi, señala que «las políticas sociales del consistorio se centran en las personas y en ofrecerles una mejor calidad de vida. Por ello, nuestra labor es la de colaborar activamente con este programa y fomentar acciones que ayuden a los colectivos más vulnerables. Desde aquí, quiero agradecer la labor de las personas voluntarias con las que Santurtzi cuenta, en sus cuatro puntos de recogida de alimentos, ya que sin ellos y ellas no sería posible llegar a tantas personas».

Por otro lado, Luis Crovetto, vicepresidente del Banco de Alimentos de Bizkaia, pone de manifiesto que «para el Banco de Alimentos de Bizkaia es una gran satisfacción trabajar con el Hospital de San Juan de Dios de Santurtzi en su lucha contra la exclusión social. Teniendo en cuenta que terminamos el año 2023 con el mismo número de personas necesitadas, resulta que, por la inflación, con los mismos ingresos podemos adquirir menos alimentos. Esta circunstancia nos ha obligado a disminuir la entrega de algunos alimentos como la leche y el aceite. Esperamos que a lo largo de 2024 podamos volver a repartir la dieta básica que nos gustaría seguir entregando».

Perfil social de las personas beneficiarias

Las personas beneficiadas por el programa fueron 219 (25 personas menos que en 2022), de las que 39 (13 menos que el año pasado) correspondieron a población infantil menor de 12 años que representa el 18,4%, junto al 81,6% de adultos beneficiarios (173 personas).

En cuanto a su género, el 66,3% fue femenino y el 33,7%, masculino, prácticamente igual que en 2022. En lo concerniente a su distribución por número de miembros de la unidad familiar, el 71,5% correspondió a familias de entre uno y tres miembros. La edad media de las personas beneficiarias fue de 48,1 años.

Por último, el 38,8% era poseedor de un documento de migrante (una ligera subida), frente al 61,2% con Documento Nacional de Identidad.

Campaña de entrega de ropa y juguetes

Aprovechando la logística de entrega de ayuda alimentaria, en los meses de julio y diciembre de 2023 se puso a disposición de las personas beneficiarias ropa y juguetes, que atienden a la satisfacción, sobre todo para niños y jóvenes, de otras necesidades materiales, sociales y emocionales.

Horas dedicadas al programa

Si se estima en el cómputo anual los actos de distribución de alimentos, las campañas de recogida tanto de víveres como de juguetes y ropa, se obtiene una dedicación anual por parte de las personas del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi de 825 horas, de las cuales el 27% son aportadas por personal laboral cualificado, 53% por el voluntariado y el resto, 20%, por los hermanos de San Juan de Dios y los alumnos en prácticas de Trabajo Social.

Voluntariado

Desde sus inicios, el Hospital San Juan de Dios ha contado con la colaboración desinteresada de un grupo de voluntariado que, con su participación, favorece el funcionamiento del programa. Su contribución en este año se concreta en una dedicación de 438 horas en las actividades propias del programa. Entre estas actividades se pueden citar el contacto telefónico para informar a las personas beneficiarias del día de recogida, la participación en la distribución de lotes, el acompañamiento en la distribución de los alimentos a las familias, la participación en las campañas de recogida organizadas por el Banco de Alimentos, la ayuda en la clasificación y puesta a disposición durante las entregas de alimentos, y la atención el día de recogida durante las campañas de juguetes y ropa. A todas las personas voluntarias, el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi desea mostrar públicamente su agradecimiento por su solidaridad, su entusiasmo y el apoyo que ofrecen a las personas que más lo necesitan, haciendo vivo el carisma de la hospitalidad.

El tratamiento del dolor no es una cuestión opcional

El dolor, posiblemente la primera asignatura pendiente de la medicina de todos los tiempos, continúa siendo uno de los retos en nuestra práctica clínica diaria. Sin embargo, es incomprensible que, con todos los avances en los que estamos inmersos y las herramientas terapéuticas tan sencillas y eficaces de que disponemos, no hayamos superado este problema en un gran porcentaje de enfermos.

El enfermo tiene derecho a que su dolor sea aliviado y el médico tiene el deber de aliviárselo con el uso eficaz de la analgesia. El tratamiento del dolor no es una cuestión opcional del médico, sino un imperativo ético.

Deseo compartir en este Blog para Cuidar Mejor algunas reflexiones sobre la analgesia desde la ética:

  • No debemos permitir que alguien sufra dolor por ignorar cómo hacerle frente, por temor a aliviarlo con la posología suficiente o por creencias erróneas.
  • No se debe formar a las nuevas generaciones de médicos en el tratamiento del dolor sólo desde el punto de vista estrictamente científico, sin tener presente la dimensión cultural, social, psicológica, espiritual y humana de quien lo padece.
  • Aliviar el dolor de nuestros enfermos no debiera ser un privilegio para ellos, sino un imperativo para nosotros, los sanitarios.

Es conveniente que tengamos en cuenta que los médicos que estamos comprometidos en el abordaje del dolor hemos de considerar que el inadecuado tratamiento del mismo, cuando disponemos del conocimiento y los medios para ello, no es solo una falta ética, sino, además, una negligencia médica.

Para poder satisfacer el derecho del enfermo y cumplir con nuestra obligación referente al tratamiento del dolor desde la ética y la buena práctica médica, hemos de tener en cuenta lo siguiente:

  • Si el enfermo dice que le duele, es que le duele. Y si dice que le duele mucho, es que le duele mucho. El dolor es lo que el enfermo dice que es, es lo que el enfermo describe y no lo que los demás pensamos que debe ser.
  • Es necesario que identifiquemos el tipo de dolor que padece el enfermo para tratarlo con el fármaco adecuado.
  • Es indispensable conocer bien los fármacos que vamos a utilizar en el tratamiento del dolor.
  • Es fundamental tener en cuenta que quien nos va a indicar la eficacia de la analgesia que le hemos prescrito será el propio enfermo cuando nos diga: «doctor, ya no tengo dolor».

Tal vez las palabras del Dr. Gregorio Marañón, «un dolor curado justifica toda la vida de un médico», nos motiven a tratar mejor el dolor de nuestros enfermos.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

Ilustración: Mónica Lalanda (@mlalanda)

Cuando falta alguien en Navidad

Cuando llega la Navidad se hacen más dolorosas las ausencias. La tristeza y la pena por la pérdida de un ser querido suelen provocar en estas fechas la expresión: “no me gusta que lleguen estas fiestas”. Es el momento en el que se nota más el vacío y es más profundo el dolor.

El duelo es un proceso de cambio ya que con la muerte termina una vida, pero no una relación. Hemos de tener en cuenta que es una relación que se modifica: pasa de ser una relación de presencia a una relación de ausencia, ya que la desaparición de alguien a quien amamos no nos obliga al olvido. Como diría el psicólogo colombiano Paulo Daniel Acero: «el proceso de duelo no un proceso de olvido, sino de aprender a recordar sin dolor».

El duelo nos prepara para vivir sin la presencia física de la persona querida y mantiene el vínculo afectivo de forma que sea compatible con la realidad presente. Cuando se haya conseguido todo esto, el recuerdo habrá dejado de ser doloroso. Como dice el escritor argentino René Trossero: «cuando hayamos terminado de aceptar que nuestros muertos murieron, dejaremos de llorarlos. Y los recuperaremos en el recuerdo para que nos sigan acompañando con la alegría de todo lo vivido».

En estas fechas tan familiares y emotivas podemos ayudarnos a aliviar nuestras penas por las pérdidas de nuestros seres queridos recordando los momentos alegres que vivimos con ellos, sus comidas favoritas, sus canciones preferidas, etc. Todo esto, sin duda, nos consolará.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

ADISA otorga el premio ‘Ponte en mi lugar’ al Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

La Asociación de Personas con Discapacidad de Santurtzi (ADISA) ha celebrado hoy en la Casa Torre de Santurtzi el acto de entrega de los premios ‘Ponte en mi lugar (Andrés Benzal)’, que este año han cumplido su décima edición. En la ceremonia han participado Iñaki Blanco y Anabel Dorado, presidente y vicepresidenta de ADISA; Karmele Tubilla, alcaldesa de Santurtzi; e Ixone Andreu, concejala de Acción Social e Igualdad, entre otras personalidades.

Estos premios reconocen a aquellas personas, entidades o establecimientos que hayan destacado en el municipio por llevar a cabo algún hecho para mejorar el mundo de la discapacidad. La entrega de estos premios se hace, anualmente, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, que cada año se celebra el 3 de diciembre.

El premio en la modalidad de colaborador de honor ha recaído este año en la Unidad de Discapacidad Física de Adultos Dependientes (UDFAD) y en la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi. Para recoger el galardón, han estado presentes en la ceremonia el Hno. Mariano Bernabé, superior de la Comunidad de Hermanos de San Juan de Dios, y Marian Lanzagorta, directora de Enfermería de este centro hospitalario.

Además de lo anterior, en la modalidad de Accesibilidad, el premio ‘Ponte en mi lugar’ de ADISA ha reconocido a Hala Bazan (KonZept Denda), por su compromiso con la accesibilidad de personas con diversidad funcional.

Tal y como ha declarado Iñaki Blanco, presidente de ADISA, «a partir de este año, los premios se denominan premios ‘Ponte en mi lugar (Andrés Benzal)’. En memoria de Andrés, nuestro compañero y amigo que, desde una silla de ruedas como vocalista de su banda Mi Dulce Geisha, visibilizó a las personas con diversidad funcional a través de sus conciertos. De esta manera, demostró que la diversidad funcional no tiene que ser un impedimento para alcanzar tus sueños».

Por su parte, el Hno. Mariano Bernabé ha agradecido a ADISA «la labor que, día a día, desempeñan en Santurtzi para concienciar a la ciudadanía, y en particular a los comerciantes, hostelería y entidades de todo tipo sobre lo importante que es, que Santurtzi sea un municipio cada vez más accesible y amigable para todas las personas».

Unidad de Discapacidad Física de Adultos Dependientes (UDFAD)

En el año 2004 el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi formalizó un convenio de colaboración con la Diputación Foral de Bizkaia cuyo objeto es la atención a personas adultas con discapacidad física grave o muy grave y con dependencia severa o gran dependencia.

Esta atención se lleva a cabo en la Unidad de Discapacidad Física de Adultos Dependientes (UDFAD), que es un dispositivo residencial dirigido a personas adultas afectadas por una discapacidad física grave o muy grave con una dependencia severa o gran dependencia, que por sus características específicas son de difícil cuidado y manejo en los habituales recursos comunitarios de la red social o sociosanitaria, en el territorio histórico de Bizkaia.

De manera muy general, se puede afirmar que la UDFAD se ocupa, primero, de valorar de manera integral a la persona con el fin de determinar su estado actual desde una perspectiva biopsicosocial, con el fin de tratar desde el primer momento los trastornos y discapacidad que presenta la persona residente. A partir de ahí, el equipo multidisciplinar trabaja de forma integrada de acuerdo con un plan individual de intervención, que se encarga de proporcionar los cuidados sanitarios, psicológicos y sociales que precisa la persona, reforzar capacidades, desarrollar potencialidades y, en el peor de los casos, ralentizar el deterioro.

Unidad de Cuidados Paliativos

Por otra parte, el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi empezó a cuidar de pacientes al final de la vida, de una manera sistemática y orientada hacia los cuidados paliativos, en 1993. Desde entonces, esta atención se ha desarrollado de manera integral, hasta convertir a la Unidad de Cuidados Paliativos en lo que es hoy, una referencia en asistencia, formación, divulgación e investigación.

La Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi ha atendido desde su puesta en marcha en 1993 hasta el año 2022, a más de 10.000 ciudadanos de Euskadi, comprendiendo tanto a personas con enfermedades avanzadas al final de la vida como a sus familiares. De ellos, 6.000 han sido atendidos en el Hospital y los 4.000 restantes, en sus domicilios. Estas cifras incluyen la labor de su Equipo de Atención Psicosocial, que cuenta con el apoyo de la Fundación ”la Caixa” y que da soporte no solo a la unidad hospitalaria y el equipo de soporte domiciliario de cuidados paliativos, sino también a los equipos de Hospitalización Domiciliaria del Hospital Universitario Cruces y del Hospital Universitario Galdakao-Usansolo y al servicio de Medicina Paliativa de la Organización Sanitaria Integrada-OSI Araba. Asimismo, desde 2016 la Unidad Hospitalaria de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi está integrada en las Organizaciones Sanitarias Integradas Ezkerraldea-Enkarterri-Cruces y Barakaldo-Sestao (compuesta por diez centros de salud, un consultorio y el Hospital San Eloy).

Cuidar al final de la vida desde la deontología

La deontología nos indica cómo debe ser la buena práctica del médico cuando atiende a una persona enferma que solicita su ayuda como profesional. Esta buena práctica está recogida en el Código de Deontología Médica, que todo médico colegiado tiene la obligación de acatar. Fue Hipócrates, hace ya siglos, quien nos planteó a los médicos una de las bases éticas de la deontología: si no puedes hacer el bien, por lo menos no hagas daño. Nuestra responsabilidad ética con el enfermo es hacer el bien, no hacer el mal, respetar su autonomía y ser justos. El enfermo solicita ayuda al médico y esta petición hará nacer en el médico, como espontánea, la autoexigencia de hacer el bien. Esto se transforma en la ética del cuidado. Frente al enfermo que sufre, el médico siente que debe dar respuesta a su sufrimiento sin olvidar las bases éticas de la deontología médica como son: la beneficencia, la equidad, la autonomía, la confidencialidad, la dignidad, el respeto, la solidaridad, la honestidad, la lealtad y la justicia.

La atención y los cuidados al final de la vida tienen una trascendencia fundamental para la persona enferma y para su familia. La ética médica tiene que ver mucho con este tipo de atención, con estos cuidados. Es en esta etapa de la vida en la que se dan muchos conflictos éticos. Conflictos que tienen que ver con la vida, con la muerte, con el sufrimiento y con la fragilidad. El enfermo, cuando se encuentra en situación difícil, en situación terminal por una enfermedad incurable, nos pide ayuda para aliviar su sufrimiento. Ya sabe que no vamos a poderle curar, pero en estas circunstancias, desea que no le abandonemos, que controlemos los síntomas que le hacen sufrir para aliviar su sufrimiento, que no le prolonguemos su agonía innecesaria. Y es entonces cuando nos preguntamos ¿cómo lo debemos hacer para prestarle la ayuda que él necesita en esos momentos?

Sobre ello he reflexionado en el libro Atención médica al final de la vida desde la deontología, que he publicado en formato digital en la página web de nuestro hospital. Se puede descargar gratuitamente en el siguiente enlace: https://www.hospital-sanjuandedios.es/formacion-en-el-hospital-san-juan-de-dios-en-santurtzi/publicaciones/.

Cuidar a la persona que sufre en el proceso de morir, en el final de su vida, es un deber deontológico del médico. La deontología médica inspira al médico a acompañar al enfermo para aliviar su sufrimiento con el tratamiento enérgico y eficaz para poder controlar sus síntomas, evitando la prolongación de una agonía insoportable con la adecuación de aquellos esfuerzos terapéuticos que le podrían provocar más sufrimiento que la propia enfermedad, pero, en ningún caso, provocar intencionadamente la muerte de quien sufre para que deje de sufrir.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi

 

En San Juan de Dios de Santurtzi, remamos con la Sotera

Ha finalizado ya una temporada de remo que no ha sido la que toda la afición del Club de Remo Itsasoko Ama hubiera deseado. Sin embargo, ahora más que nunca, hay que arrimar el hombro y apoyar a la Sotera en su proyecto. Un proyecto deportivo que, aunque ha dado un momentáneo paso atrás, está mostrando un notable acierto en la senda de saneamiento económico del club, algo que es también de una importancia esencial.

Sentir el calor de la afición y apoyar incondicionalmente al club, son dos aspectos absolutamente necesarios para las personas encargadas de llevar a la Sotera de vuelta a la máxima categoría del remo. Un objetivo en el que tanto la dirección del Club, como los remeros, están totalmente comprometidos. E, igualmente, el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, que vela por la salud de todos los deportistas de Itsasoko Ama.

Aquí os dejamos un bonito vídeo, con declaraciones del presidente del Club de Remo Itsasoko Ama, Iker Salgado, y el director gerente de nuestro hospital, Vicente Fernández Zurita, con imágenes de la Sotera bogando en el puerto de Santurtzi, así como algunas tomas de la Bandera de Santurtzi, que fue patrocinada en su categoría femenina por el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, una prueba del apoyo de nuestro centro al deporte femenino.

 

La compasión como herramienta para cuidar

La compasión es el entendimiento y la empatía de los profesionales de la salud ante lo que le ocurre y le preocupa al enfermo. Deseo hablar de lo importante que es la compasión, sobre todo en cuidados paliativos, en el marco de la efeméride del 14 de octubre, Día Mundial de los Cuidados Paliativos, la jornada en la que deseamos recordar en todo el mundo la necesidad de estos cuidados para aliviar el sufrimiento de las personas cuando llegan a la etapa final de sus vidas.

Cuando el médico se dispone a tratar los problemas del enfermo, lo primero que ha de hacer es identificar los síntomas que le provocan sufrimiento, bien sean físicos, sociales, emocionales o espirituales. Si el enfermo percibe que tenemos en cuenta sus preocupaciones va a responder mejor al tratamiento, porque a partir de ese momento se da cuenta que le estamos tratando a él, además de a su enfermedad.

La compasión dignifica y hace más humano tanto a quien la ofrece como a quien la recibe. La compasión ayuda a las personas enfermas, a sus familias e influye en el propio profesional que puede llegar a sentirse transformado.

Tener compasión es mucho más que experimentar un sentimiento de pena o lástima hacia alguien, porque eso supondría mirar a la persona sufriente desde arriba, como si nosotros estuviéramos situados en mejores condiciones o desde una mayor fortaleza. Requiere sentir empatía hacia el dolor del otro, ponernos a su mismo nivel y comprender su problema, como si fuéramos nosotros los que lo tuviéramos. Supone adentrarse en la dificultad de la otra persona para intentar hacerse cargo de ella, queriendo aliviar su carga, decidiendo hacer algo por aliviarla y poniéndose en movimiento para conseguirlo.

Cuando la persona está ante la muerte, se encuentra en un momento crucial. Es entonces cuando la compasión puede ser una herramienta para cuidar al enfermo, ayudarle a dar sentido a su vida y a la razón de su sufrimiento, y contribuir a que adquiera la paz interior necesaria para que el proceso de morir sea sereno.

¿Cómo nos podemos acercar a la persona enferma desde la compasión? Llegar a tener un corazón compasivo es un trabajo y un camino en el que es necesario dar ciertos pasos. El primero es la empatía, la proximidad ante los demás. A más cercanía, más insoportable nos resultará verlos sufrir, lo que nos llevará a sentir responsabilidad y preocupación por ellos. Cuidar a otro supone ver en él dignidad, pero sin compasión no puede desarrollarse lo genuino del corazón humano. Cuando la persona consigue combinar la empatía con la comprensión del dolor, llega a sentir verdadera compasión, que es incondicional.

La compasión nos permite también evitar el pensamiento egocéntrico que lleva a caer en la búsqueda exclusiva de la propia felicidad. En nuestra sociedad, que busca el bienestar personal por encima de todo, se hace difícil comprender y desarrollar la compasión.

La compasión no es un sentimiento etéreo. Lo vivimos a través de la manera en que nos acercamos al otro y de las actitudes que desarrollamos en el trabajo diario. Somos personas ante personas. Cuando nos presentamos ante alguien por primera vez, es importante abrirnos a conocerle para intuir por dónde plantear el trabajo personalizado: comunicarnos con la persona y actuar desde su necesidad expresa. Tengamos presente que hemos de abordar los cuidados paliativos desde el acompañamiento, desde la compasión y desde la ética.

Dr. Jacinto Bátiz
Director del Instituto para Cuidar Mejor
Hospital San Juan de Dios de Santurtzi